lunes, febrero 18, 2013

PERU: La textelería incaica

CP Institución Cultural Pachayachachiq's photo.
TEXTILERIA INCAICA

Más antigua aún que la cerámica, la industria del tejido conoció también un desarrollo espectacular. El algodón cultivado en el litoral, la alpaca, la vicuña de las tierras altas, suministraban la materia prima. En primer lugar, se daba a las fibras un tinte con colorantes naturales sobre la base de los cuales los artesanos de la costa meridional debían establecer una gama de más de 190 coloridos, siendo seguidamente hiladas con la ayuda de ruecas, y después tejidas en diversos tipos de telares rudimentarios. El telar más corriente, el cual todavía se usa en nuestros días en los Andes, consistía en dos lizos colocados sobre un plano horizontal, uno de los cuales estaba fijado a un árbol o a un poste, mientras que el otro estaba atado a una correa que el tejedor se pasaba alrededor de los riñones.

Los tejidos de Perú han suscitado justamente la admiración de todos los que los han estudiado. Casi todas las técnicas que actualmente se conocen ya las usaban los antiguos peruanos, empleando las más simples para confeccionar los taparrabos y los ponchos que llevaban los hombres, así como los chales (licllas) y las túnicas (anacus) ceñidas a1 cuerpo por un cinturón, que constituían el vestido femenino. Para producir tejidos destinados a fines ceremoniales se recurría a los más elaborados, tales como el brocado, el bordado y la tapicería, entre los cuales destacan piezas salidas de los talleres de Paracas, en el sur costero. Estos notables tejidos, de los cuales algunos poseen más de 20 m. de longitud, estaban decorados con una perfecta maestría y exquisito gusto, con motivos de animales tratados en policromía, marcando, sin duda alguna, el apogeo de arte universal del tejido.

En la época de los incas la producción textil adquirió un carácter masivo y de los monasterios del Sol salían enormes cantidades de telas de todas las especies, en particular estas famosas chumpis o cumpis de una finura y de une ligereza incomparables. Parece ser que los incas juzgaban la calidad de un producto sobre criterios más técnicos que estéticos –lo cual no significa sin embargo que su arte fuera puramente utilitario, como se ha afirmado a menudo
TEXTILERIA INCAICA

Más antigua aún que la cerámica, la industria del tejido conoció también un desarrollo espectacular. El algodón cultivado en el litoral, la alpaca, la vicuña de las tierras altas, suministraban la materia prima. En primer lugar, se daba a las fibras un tinte con colorantes naturales sobre la base de los cuales los artesanos de la costa meridional debían establecer una gama de más de 190 coloridos, siendo seguidamente hiladas con la ayuda de ruecas, y después tejidas en diversos tipos de telares rudimentarios. El telar más corriente, el cual todavía se usa en nuestros días en los Andes, consistía en dos lizos colocados sobre un plano horizontal, uno de los cuales estaba fijado a un árbol o a un poste, mientras que el otro estaba atado a una correa que el tejedor se pasaba alrededor de los riñones.

Los tejidos de Perú han suscitado justamente la admiración de todos los que los han estudiado. Casi todas las técnicas que actualmente se conocen ya las usaban los antiguos peruanos, empleando las más simples para confeccionar los taparrabos y los ponchos que llevaban los hombres, así como los chales (licllas) y las túnicas (anacus) ceñidas a1 cuerpo por un cinturón, que constituían el vestido femenino. Para producir tejidos destinados a fines ceremoniales se recurría a los más elaborados, tales como el brocado, el bordado y la tapicería, entre los cuales destacan piezas salidas de los talleres de Paracas, en el sur costero. Estos notables tejidos, de los cuales algunos poseen más de 20 m. de longitud, estaban decorados con una perfecta maestría y exquisito gusto, con motivos de animales tratados en policromía, marcando, sin duda alguna, el apogeo de arte universal del tejido.

En la época de los incas la producción textil adquirió un carácter masivo y de los monasterios del Sol salían enormes cantidades de telas de todas las especies, en particular estas famosas chumpis o cumpis de una finura y de une ligereza incomparables. Parece ser que los incas juzgaban la calidad de un producto sobre criterios más técnicos que estéticos –lo cual no significa sin embargo que su arte fuera puramente utilitario, como se ha afirmado a menudo

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