sábado, noviembre 21, 2015

La POESIA de MACKY CORBALAN

Viernes, 20 de noviembre de 2015
LITERATURA › UN LIBRO REUNE LA OBRA PUBLICADA EN VIDA POR LA POETA MACKY CORBALAN


Voz y conciencia libertarias

Poesía (1992-2013), que se presenta hoy, viene a reparar la ausencia de sus poemarios, que estaban agotadísimos. Feminista, lesbiana, vegetariana y defensora de los derechos de los animales, acompañó las luchas sociales en su Cutral-Có natal en los dramáticos años 90.

 Por Silvina Friera

La mujer neuquina que hablaba con el viento, tan chispeante y llena de vida, tan indómita como libertaria, era una poeta extraordinaria que murió demasiado joven, a los 51 años, el 14 de septiembre del año pasado.

 “Primero
arriban las palabras. Animalitos, sin domesticar gravitan con el
peso de lo definitivo, se mueven
por la casa entera sin hesitar,
lo dicho: con la comodidad de
antiguos moradores
que han regresado para quedarse”. 

Lo que suena es la musiquita inconfundible de Macky Corbalán, poeta, lesbiana, feminista, vegetariana y defensora de los derechos de los animales, una militante que puso el cuerpo y la palabra en el activismo lésbico y acompañó las luchas sociales en su Cutral-Có natal en los dramáticos años 90. Vuelven los poemas de Macky a circular de mano en mano, de boca en boca, para releerla o descubrirla, para “decirlos” en voz alta con la dicha bailando en los labios. Desde la materialidad del objeto, Poesía (19922013), que Ediciones en Danza presenta hoy a las 19.30, viene a reparar la ausencia de sus poemarios, que estaban agotadísimos. El volumen incluye los cinco títulos que publicó en vida: La pasajera de arena (1992) e Inferno (1999) –ambos editados por el entrañable José Luis Mangieri en Tierra Firme–; Como mil flores (2007), publicado por Hipólita en Rosario, El acuerdo (2012), lanzado por La Mondonga Dark, un sello que Macky impulsó junto a su compañera Valeria Flores; y la plaqueta Anima(i)s (2013), aparecida en La Cebolla de Vidrio Ediciones.

“Un tic tac, en la penumbra,
un ladrido lejano,
el sonido de los ojos
que ruedan por la habitación
como canicas hambrientas”, se lee en “Insomnio”, uno de los poemas de su primer libro.

 “La gata bebe 
extasiada la sombra
de su rostro” 
–fogonazo de una intensidad certera en su afecto por los animales– pertenece a su último poemario, donde la coreografía poética de Macky se torna más breve y luminosa. En el prólogo del libro publicado por Ediciones en Danza, se advierte que esta galaxia textual de la poeta neuquina plantea “un recorrido que dibuja una manera original y personal de escribir poesía en y desde la Patagonia”. En “Cosas de la madurez”, que cierra Como mil flores, la poeta despliega una voz musical en tensión con la mirada: 

“Ahora la alegría es un río
extraviado entre rocas que se
esconde, letárgico, del ojo
que mira, del ojo que
 juzga, incluso del ojo
que podría expresar 
comprensión, simpatía.
Todo ojo miente, eso es
lo que aprendí”. 

Macky –que nació como Miryam Adriana Corbalán en Cutral-Có (Neuquén), el 19 de junio de 1963– le escribió a su ciudad natal una suerte de “saga” de cinco poemas, aglutinados en torno al nombre mapuche de la ciudad neuquina, que significa “agua de fuego”: 

“Tuvo río sólo por un día. Arrastró
casas, perros y
gente por 
kilómetros,
durante un marzo hecho
enteramente/ de agua”.

Así empieza el primero de esta serie de cinco poemas que está en Inferno. Cutral Co era el aire que respiraba, ese espacio mítico desde donde construyó su ser en el mundo, esa identidad que fue mutando cuando cambió su nombre de Macky Corbalán a Macky poeta, movimiento de condensación, una performance poética-política que acaso se pueda explicar con la potencia del último verso de un poema que se titula “El juego”: “Todo lo fijo es de temer”. Se podría complementar también con otra idea-poema: “A cada máscara, su nombre”.

Periodista y licenciada en servicio social, Macky materializó un aspecto crucial de su militancia política en el grupo Fugitivas del Desierto (http://lesbianasfugitivas.blogspot.com). En la contratapa de Anima(i)s, ella misma componía una especie de pequeño manifiesto en tercera persona: “Macky poeta es una ficción de su autor (aeiou), que también es una ficción, tal como tú: mon semblable, mon frère! Al personaje le tocó (cree que eligió) moverse en este mundo raro como lesbiana, feminista, queer, activista por los derechos de animales no humanos y de las plantas (también se acerca amorosamente a lo inorgánico). Y la poesía, su imprescindible link con el aire que respirar o el aire que respira”. La poeta medía el mundo desde esta consideración existencial. 

“Siento con tristeza que alguien está
 muriendo; con fuerza me transmite
 su confusión, su airada y muda protesta.
No digo nada. No hay palabras para los
extremos de la vida, por eso
mi poesía solo habla del intermedio”, 
define en un poema. En el prólogo se agrega que su propuesta poética “nunca estuvo escindida de su convicción filosófica ni de su activismo político: una budista zen cristiana en la estepa; una feminista en un bosque de machos; una poeta en un universo de literatos”.

Macky poeta, que expulsaba al mundo por su boca, que lo hacía estallar en el vértigo de lo abierto, inició su itinerario con poemas en sintonía con las poéticas de César Vallejo, Juan Gelman y Alejandra Pizarnik, y llegó hasta el extremo en el cual su poesía, “que jamás hará escuela porque ella no lo quiso, es una pequeña gema translúcida, opalescente, como a ella le gustaba calificar”, se recuerda en el texto del prólogo. Un ejemplo de esas vibrantes gemas que prodigaba la poeta: “Reza una oración concentrada de aleteos” o “tempranamente se vuelve su propia aurora”. El amor por los animales, diseminado de punta a punta a lo largo de más de veinte años de poesía, podría condensarse en uno de sus poemas más bellos, que integra El acuerdo (libro dedicado a su hermana Paola): 

“Acaricio el pelo suavísimo
 de la gata, pensando que ya no
 podré hacerlo cuando muera. Una
 de las dos. Su calidez
es una idea de presente
eterno en la palma de la mano”.

* Poesía (1992-2013) se presenta hoy a las 19.30 en Influencias, Casa de Arte (Carlos Calvo 2913), con lecturas de Marcelo Cutró y Sandro Barrella. Entrada libre y gratuita.

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