lunes, mayo 23, 2016

"yo soy Jorge Fuentes Alarcón",


A 41 años, la humanidad de Jorge Fuentes se engrandece

En 4 Alamos y en Villa Grimaldi lo escucharon cantar y gritar su nombre: "yo soy Jorge Fuentes Alarcón, militante del MIR", grito de humanidad rebelde de un hombre al que trataron como si fuera perro, apodándolo “Pichicho”, manteniéndolo encadenado a una estrecha celda de madera. A 41 años de su captura en Paraguay y de su calvario y desaparición desde Villa Grimaldi, ex prisioneros preparan para el mes de agosto un acto en su homenaje.





El 17 de mayo de 1975, en la localidad paraguaya de Alta Enramada, fueron detenidos por la policía el ciudadano argentino Amilcar Santucho, hermano de Mario, líder del Partido Revolucionario de los Trabajadores trasandino y el chileno Jorge Fuentes Alarcón, conocido por su apodo de “Trosko”, ex dirigente estudiantil de la U. de Concepción y miembro del Comité Central del MIR.
El Plan Cóndor, es decir la coordinación de los aparatos represivos de las dictaduras del Cono Sur, estaba en plena operación y esto determinó que en el mes de septiembre Jorge fuese trasladado clandestinamente a Chile y confinado primero en 4Alamos y luego en Villa Grimaldi.
En este lugar se lo mantuvo encadenado a un cajón de madera de 1.70 de alto por 2 mts. de largo y unos 60 cms. de ancho, una especie de caja de fósforos puesta de costado. El 12 de enero del 76 se supo por última vez del Trosko. Ese día habría sido sacado en una camioneta junto a otros detenidos. Luz Arce, colaboradora de la DINA, afirma en su testimonio que estaba con su pelo cortado al rape, contagiado con varias enfermedades y en muy malas condiciones físicas. Cree que los comentarios que escuchó, de que habrían asesinado a un preso inyectándole el virus de la rabia, se referían a Jorge.
Desde ese día su cantar y aquel desgarrador "yo soy Jorge Fuentes Alarcón" dejó de escucharse en los oídos, pero siguió grabado en la memoria. Traspasando rebelde las capas del tiempo y el olvido, resonando en el presente y sin duda en el tiempo que vendrá como un grito de humanidad que se abre camino por los intersticios del horror y logra imponerse a todo intento de deshumanización.
Jorge “Trosko” Fuentes tu grito se escucha fuerte entre el follaje y el canto de los pájaros de Villa Grimaldi (lfa)

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