viernes, septiembre 02, 2016

POESIA SIN FRONTERAS, Marta Zabaleta y MAHMUD DARWISH

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MARTA ZABALETA

(Reino Unido de Gran Bretaña/ Argentina/ Chile )



BORRACHERA DE HASTÍO

Dedicado al chinito, montuno



Quisiera
esa mansedumbre brutal de los vacíos que se entremezclan:

me liberan.
Libo el vino y canto a la salud del patronímico que enrostra en su garganta frío y caliente, gargantúa de Oriente, un orgasmo de libélulas y grillos, valga

en su estertor la primavera.

Baile de los encajes azules, de las medias mustias, de la madre adolorida, de la nana sin llagas, valga.



Tu hombría.
La heterosexualidad debida a las manzanas. Cuerpo y figura, hasta la sepultura, me basta
una naranja. Bien pelada, azuzada de escombros y consonantes,

prima luna de verano,

verde rota de primavera.



Hay tres o cuatro ranúnculos, pero pueden ser, sin embargo, pleragaragious,

sin que medie

ningún responso.
Por un canal temprano de la tarde de Wimbledon van
tus luciérnagas: el cristal, la esmeralda, la rosa del desierto, sea Khalo o cualquier otra, tuya es la comunera. Tú siempre figuras.



Lejos estás del momio: desdeño esas figuras, te respeto…

con tozudez, hermano, tu ritmo acompasado: 

el rey
la niña 
yo
tonta.
El amo, tú amas, él no me ama.

Escucha mis libélulas: ellas sí son

rosas. Simientes,
sin agujas, puro senos y vientre.



No soy ni un pétalo. Soy tu sirvienta, tu ídolo incaliente, o tu espejo pantalla.

Espantapájaros yo, avispa.

Triste es adormecerte, pleno mío: CELAS
Sobre la nieve cojeo, y como pellejo de serpiente atrás, veo el río. Y más atrás,

veo tu cara y tu recuerdo. Bravo mío.



Tú el sirviente, yo el ama, y quinientos duendecillos en la simiente.

Renaceremos en Varsovia
aun en la muerte
juntos, trébol y alta la luna, reflejados
en el Vístula, adolescentes, amándonos,

por una sola vez, mas para siempre...



 
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MAHMUD DARWISH

(Palestina)



Palestina de ojos y tatuajes.
Palestina de nombre.
Palestina de sueños y de penas.



Palestina de pies, de cuerpo y de pañuelo.
Palestina en palabras y en silencio.
Palestina de voz.



Palestina de muerte y nacimiento.
Te llevé, como fuego de mis versos,
en mis viejas carpetas.



Te llevé de alimento en mis viajes.
Y te llamé, gritando, por los valles.



Conozco los caballos de los bárbaros,
aunque cambien los campos.



Pero, tened cuidado…
Del rayo que sacó mi canción del granito.



Porque soy el ornato de los mozos
y el mejor caballero.



Yo destruyo los ídolos
y siembro las fronteras de Siria de poemas
que vencen a las águilas.



Con tu nombre grité a los enemigos:
¡Comeos, oh gusanos, mi carne si me muero!



Porque no nacen águilas
del huevo de la hormiga;
porque el de la serpiente oculta víboras.



Conozco los caballos de los bárbaros.
Pero también
-y antes –
que yo soy el ornato de los mozos,
y el mejor caballero

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