lunes, noviembre 21, 2016

Cuba: Cultura patriarcal sostiene a la violencia en el templo y en el hogar
Por Lirians Gordillo Piña
(liriansgp@gmail.com)

La Habana, noviembre (SEMlac).- "Las personas van a reproducir en sus casas las mismas estructuras eclesiales, el cura como cabeza de la iglesia y el hombre como cabeza del hogar", reflexiona el reverendo Luis Carlos Marrero.
Para el teólogo cubano es importante analizar las causas históricas de la violencia por motivos de género, su impacto negativo en las vidas de las personas y su estrecho vínculo con la religión.
"El patriarcado tiene un origen religioso. Hasta el siglo XVI la sociedad estuvo dirigida por la iglesia, en el caso de América Latina ha sido la católica principalmente", dijo Marrero durante el taller "Violencia de género desde las religiones", celebrado en La Habana el pasado 17 de noviembre.
El encuentro forma parte de la Jornada Cubana por la No Violencia hacia las Mujeres y las Niñas que organizan cada año organizaciones de la sociedad civil e instituciones cubanas.
Integrantes de la Comunidad interreligiosa "Manos con amor" compartieron criterios sobre la división sexista de roles, la justificación de la inferioridad y subordinación de las mujeres a partir de escrituras religiosas y la naturalización de los imaginarios machistas.
"Manos con amor" reúne a personas cristianas, musulmanas, budistas y practicantes de religiones afrocubanas que trabajan temas relacionados con la equidad desde experiencias comunitarias diversas.
Durante el debate se identificaron prohibiciones hacia las mujeres que aún perviven en distintas religiones e iglesias. Entre ellas están la imposibilidad de ocupar cargos decisorios y de liderazgo; hablar durante las reuniones y participar en determinadas actividades durante el período menstrual.
"Existen tres grandes tabúes que las religiones y grupos religiosos utilizan mucho. Uno es el tabú sexual vinculado al mito sobre la genitalidad y las sexualidades "normales o anormales". El otro es el espacial, que establece los vínculos y mediadores entre el ser humano y la divinidad. Y el tercero es el tabú mental, que se sustenta en la tradición y la autoridad", apunta Marrero, coordinador del área de teología del Centro Oscar Arnulfo Romero (OAR).
Desde el ámbito religioso también se refuerza una existencia femenina concebida para servir a los otros y cuyo fin principal es la maternidad. Los imaginarios machistas encuentran justificación divina a través de la interpretación literal de textos sagrados.
"Las mujeres son las mediadoras del hogar, las que se deben encargar del cuidado y la educación de los hijos y siempre estar a disposición del esposo", criticó María Elena Amaro, estudiante del Instituto Superior Ecuménico de Ciencias de la Religión.
En algunas iglesias de corte fundamentalista llega a afirmarse que "la mujer que no tiene hijos está en pecado y por eso no ha sido bendecida por Dios", resaltó el reverendo Marrero, quien es profesor de ese instituto.
Para María Antonia Thomas, presidenta de la Primera Iglesia de Cristo Científico en La Habana, es importante identificar la cultura patriarcal como un proceso histórico que causa desigualdad y violencia hacia las mujeres.
Thomas cree posible ganarle terreno a la discriminación y construir poco a relaciones armónicas en el hogar y en la religión.
"Aunque es difícil lograr el cambio, las mujeres deben asumir su protagonismo y llevar los conocimientos a la vida cotidiana y al hogar", opina la líder religiosa.

Cuba: Documental pone voz y rostro a la violencia
Por Sara Más
(farias@enet.cu)

La Habana, noviembre (SEMlac).- Un grupo de cubanas abandonan valientemente el silencio y dan rostro a la violencia en el documental Estoy viva…lo voy a contar, que el pasado 19 de noviembre tuvo exhibición gratuita y a sala abarrotada en el cine Charles Chaplin, de la capital cubana.
Con esta proyección, las realizadoras Lizette Vila e Ingrid León, del proyecto Palomas, Casa Productora Audiovisual para el Activismo Social, quisieron celebrar el Día Internacional del Hombre y sumarlos así a la lucha contra la violencia de género.
"Debemos demostrar solidaridad hacia las mujeres que sufren esos actos y acompañarlas en su camino hacia la denuncia", señaló Vila al referirse a la obra, estrenada el pasado mes de marzo y en la cual las protagonistas recorren los diversos tipos de violencia que han vivido: física, psicológica, sexual, económica, laboral, familiar y estructural.
Sus procedencias y edades son diversas, sus experiencias de vida también, pero todas tienen en común haber vivido malos tratos de parte de esposos, ex parejas, familiares, instituciones que debieron atenderlas, compañeros de trabajo y otras personas.
También las identifica haber encontrado caminos, herramientas y salidas personales para establecer sus propias estrategias, redes de apoyo y, finalmente, poder estar vivas para contarlo, como lo anuncia el título de la obra.
No es la primera vez que el equipo de Palomas incursiona en el tema de la violencia de género en sus obras, distinguidas por visibilizar este problema social, de salud y de derechos en la isla caribeña.
Lo había hecho antes con otros materiales que abordan historias de mujeres desde la diversidad sexual, la vejez o los hombres de la ruralidad.
"Pero esta se centra mucho más en que unimos esas historias de vida con los derechos", enfatiza Vila a SEMlac.
Es por ello que también, junto a la proyección, quedó inaugurada en el vestíbulo del cine Chaplin la muestra fotográfica "Lo que se ve existe, lo que existe tiene derecho", de Humberto Mayol, Laura Alejo y Javier Rodríguez, en la cual se recrea la realidad y el simbólico de la violencia.
La falta de conocimientos y cultura jurídica, junto a otras barreras legales, emergen como obstáculos para algunas mujeres que se sienten indefensas y vulnerables ante lo que les sucede.
"Este documental mira al tema de cómo nos pasan cosas, aun existiendo esa plataforma legal y jurídica a la que le falta mucho aún, pero que existe", señala Vila a SEMlac.
Una madre relata, por ejemplo, que cedió la custodia de sus hijas sin haber contado con el asesoramiento jurídico adecuado y una joven evoca la oculta historia de violaciones que vivió de parte de su padre.
Una mujer trans habla de abusos diversos y rechazo recibido en la familia, la escuela y la sociedad, en tanto una mujer lesbiana da fe de la discriminación vivida por amar a otra mujer.
En total se muestran 15 historias diferentes atravesadas por el dolor, pero también signadas por la resistencia y la sobrevivencia, por la búsqueda de la felicidad.
"No hay nada más fuerte, contundente y de mayor credibilidad, de más convocatoria e incluso y de poder llegar a un análisis de los problemas, que las propias historias de vida", sostiene Vila a SEMlac.
Esas entrevistas han estado presentes como estructura narrativa en las obras de Vila y de Palomas.
"Nos interesa que la gente cuente sus propias historias y, en la mayoría de los casos, que la gente también muestre su rostro, porque la imagen de ese rostro contando, llorando, riendo… no se puede sustituir con nada, incluso más allá de lo real, de lo simbólico", agregó.
En la realización de este documental, Palomas contó con el apoyo de varias instituciones y organizaciones que trabajan a favor de la plena igualdad de género en Cuba, como Oxfam.
Para Jérôme Fauré, director de Oxfam en Cuba, Estoy viva…lo voy a contar es una obra importante para seguir visibilizando la violencia de género y la idea de que se necesita de la equidad de género para alcanzar la justicia social.
También da fe de que todavía es necesario seguir trabajando para cambiar comportamientos, leyes e imaginarios que sostienen la violencia y la desigualdad, incluso en un país como Cuba, con avanzados programas de protección social.
La presentación del documental, todo un suceso de púbico que obligó a repetir la función, sirvió de escenario también a otras acciones como parte de la X Jornada Cubana por la No Violencia a las Mujeres y las Niñas.
Un grupo de artistas entregó a Myrta Kaulard, Coordinadora Residente del Sistema de las Naciones Unidas en Cuba, su Certificado de Adhesión a la Red de Artistas ÚNETE y, por su parte, la funcionaria entregó del Premio ÚNETE al Compromiso con la Igualdad y la No violencia de Género al músico cubano David Blanco.


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