martes, junio 20, 2017

Antonia Ferrín, la primera astrónoma gallega

Un premio de la Universidad de Vigo lleva el nombre de la profesora que leyó la primera tesis sobre astronomía en España

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20/06/2017 09:18 h
La Universidad de Vigo concede un premio a trabajos de investigación que reivindiquen a la mujer. El galardón se denomina Antonia Ferrín Moreiras. Y pocos sabrían identificar este nombre, que corresponde a una mujer tan brillante como poco conocida.
Porque Antonia Ferrín Moreiras fue la primera astrónoma gallega. También, la primera mujer que leyó una tesis doctoral en España sobre astronomía. E hizo interesantes aportaciones al estudio de las estrellas dobles. Fallecida en 2009, en su vida abrió caminos pese a padecer la discriminación como mujer (y también por venir de una familia de significación republicana) durante toda su carrera.
Antonia Ferrín nació en Ourense el 13 de mayo de 1914. Su padre era profesor de Matemáticas y quiso que sus cuatro hijas tuviesen estudios superiores, algo muy poco habitual a comienzos del siglo XX. Tras trasladarse con su familia a Compostela, la niña ingresa en el instituto con solo 9 años y cursa el bachillerato de Ciencias.
En 1930, entra en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Santiago, donde cursa la especialidad de Química. Consigue rematar estos estudios gracias a las becas, ya que su padre era profesor en la facultad de Farmacia, pero su sueldo era muy bajo, muy ajustado para mantener una casa con cuatro hijas.
Ferrín comenzó a trabajar en cuanto terminó la carrera, pero sin percibir un salario. De 1934 a 1936 fue profesora ayudante en prácticas en asignaturas de Física y Matemáticas de la Facultad de Ciencias. Al tiempo, estudiaba la carrera de Farmacia y realizaba cursos de ciencias exactas. Como también tenía el título de maestra nacional, de 1937 a 1948 se empleó como profesora de matemáticas en la escuela de niñas huérfanas Nuestra Señora de los Remedios.
Su paso a la enseñanza primaria tuvo que ver con la represión. En 1937, le fue abierto un expediente de ‘depuración’ tras recibirse una denuncia anónima sobre su ideología política. A consecuencia de este proceso, fue sancionada y apartada de la docencia universitaria, junto a otros 45 profesores de la Universidad de Santiago, entre los que se contaban figuras como Fernando Calvet, Francisco Fernández del Riego o Isidro Parga Pondal.
En 1940, consiguió que se reabriese su causa y fue cancelada su pena. Volvió a dar clases en Facultad de Ciencias. Por esta época, vivió un encuentro clave en su trayectoria, al conocer al astrónomo Ramón María Aller, fundador del Observatorio Astronómico de la USC. Allí comenzó sus observaciones, con estudios sobre pasos de estrella, ocultaciones de estrellas por la Luna o estrellas dobles.
En 1950, con 36 años, compagina la investigación con el aprendizaje. De una parte, consigue una beca del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) para realizar varios proyectos en el Observatorio Astronómico de Santiago. De otra parte, se licencia en Matemáticas en la Universidad Central de Madrid, aún estudiando como alumna libre en los tres últimos cursos de carrera.
En 1953, ya a punto de cumplir 40 años, consigue su primer empleo estable, al aprobar las oposiciones a profesora titular de Matemáticas en la Escuela Normal de Magisterio de Santander, desde la que se trasladó en 1955 a la escuela para niñas Isabel la Católica en Santiago.
Más tarde, se convertiría en la primera mujer profesora en la licenciatura de Matemáticas de la USC, creada en 1957. Y siguió investigando con Ramón María Aller, quien dirigió su tesis doctoral, que defendió en 1963 y que se convertiría en la primera en España realizada por una mujer sobre Astronomía.
Pero Antonia Ferrín siguió padeciendo la discriminación de género. Cuando Ramón María Aller enfermó en 1964, se buscó un sustituto para su cátedra de astronomía. Y la profesora fue excluida de la oposición y tuvo que presentar una queja para ser admitida, aunque finalmente se declaró desierto el concurso.
A partir de aquí, Antonia Ferrín Moreiras destaca como astrónoma, impartiendo clases de Mecánica Celeste, participando en tribunales de oposición y en los primeros encuentros internacionales que sobre esta disciplina se organizaron en España.
Jubilada en 1984, Antonia Ferrín Moreiras falleció en 2009. Su vida profesional abrió caminos para la mujer. Hoy un premio de la Universidad de Vigo lleva su nombre. Aunque su trayectoria probablemente merece un mayor reconocimiento.
Su vida profesional abrió caminos para la mujer, pese a ser discriminada a lo largo de su carrera


La voz de Galicia, 20 de junio 2017

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