lunes, marzo 05, 2018

ARGENTINA una feminista lenta pero casi llegando

Nina Brugo, abogada, histórica defensora de los derechos de las mujeres
“Una nunca termina de ser verdaderamente feminista”
Es una de las redactoras del proyecto de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto que se presenta mañana. Llegó al movimiento de mujeres después de transitar la militancia social católica, la política partidaria de los 70, el exilio y de hacer un clic: el que le permitió encontrar una identidad política en común con sus pares y pelear por eso.
Imagen: Sandra Cartasso
Cuando abre la puerta de su estudio, en pleno microcentro, Nina Brugo lleva al cuello el pañuelo verde de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto. “Estaba preparada”, dice, y franquea el acceso a su escritorio, flanqueado por su título (de la Universidad Católica), fotos de su familia (como una de su hermano Gerardo, su madre, su padre, con una elegancia tan de época que podría fecharse la imagen sin muchos datos extra), y  recuerdos de una militancia feminista que va inclusive más allá del derecho. Abogada laboralista, colaboradora de la CGT de los Argentinos, militante política que pasó años en la clandestinidad, abuela feminista, hace unos días, en el “pañuelazo” que, ante el Congreso, pidió la legalización del aborto, fue vivada por una concurrencia heterogénea. “Siento una emoción y una alegría de ver tantas jóvenes aquí, jóvenes que necesitan la ley”, dijo ese día. Ella misma lo reconoce: no siempre fue esta activista, no siempre pensó lo mismo que hoy. El feminismo, explica, la liberó. Pero para eso hicieron falta años, una vida.
–Usted viene de una familia tradicional.
–Mi madre se llamaba Matilde, mi padre, un hombre que fue secretario de la Acción Católica de Entre Ríos, de familia muy católica, Gerardo. Él estaba muy compenetrado con la Iglesia católica. Mis cuatro hermanos varones fueron al Lasalle, y mi hermana y yo, al Colegio del Huerto, en Paraná, el mismo al que había ido mi madre. Para mi padre no había diferencias entre varones y mujeres. De no haber tenido un poco de ayuda de parte de él, no habría podido estudiar abogacía yo. Mi madre no quería estudiara abogacía, a lo máximo sí podía conceder que fuera profesora. “Andate con tus libracos”, me decía cuando iba a rendir

 https://www.pagina12.com.ar/99424-una-nunca-termina-de-ser-verdaderamente-feminista
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