miércoles, octubre 31, 2018

Malas maneras, memorias de mi infancia 1

A un amigo muy querido:
Como creo que estás un poco nervioso, o ansioso, y con ganasde terminar tu nuevo libro y por eso no pudiste descansar bien anoche, se me ha ocurrido contarte dos historias de mi infancia que tal vez
 te harán reir, y adonde seguro que verás reflejada la manera en que aun ahora soy.
Aún, y siempre,
Marta
Mina Clavero Traslasierra
Mina Clavero, Sierras de Cordoba, Argentina

Una. Mi mamá estaba jugando una tarde a las cartas con otras señoras alojadas en el mismo hotel de las Sierras de Córdoba, en Mina Clavero, cuando notaron que se habían quedado sin semillas para marcar los puntos.Y que yo estaba a punto de vomitar... Sentada alli por horas, y aburrida como un hongo, me había comido casi todas las semillas que ellas usaban para marcar. Cómo iba a saber yo qué cosa eran las semillas de ricino?...

En la noche escuché que una de las damas aficionadas al juego,esposa de un General, le comentaba a mi pobre madre que estaba compungida por mi diarrea:
_... Pero esta chica, parece criada entre peones! .
Y encima, se le ocurrió escribírselo a mi papá. Puro rencor, pensé cuando volvimos de las vacaciones.
Y entonces, se lo expliqué.

En realidad, lo que habia pasado, es que el dia en que llegamos mi madre y yo de vacaciones, al mismo hotel adonde habíamos estado otros veranos los tres, al parar el taxi, corrió y me abrió la puerta un nene de mi edad, y me dijo:
_Buenas tardes, papita rica!
Me sentí insultada (no sabía los piropos de la ciudad y menos para una nena de unos 9 ó 10 años), bajé y le di una trompada. Se cayó, Y lloraba.
Era, claro, el hijo de la señora del General NN, de la Guarnición ciudad de Córdoba. Pero si los hombres no lloran. Por eso me reservo el apellido.

Marta Zabaleta, 31 de octubre 2018

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