martes, mayo 29, 2018

Si vas para CHILE: temas de discusión feminista AHORA -Sugerencias

En Facebook, escribió Ester Hernáandez.
 Hola querida Marta, te dejo este programa de radio, en una radio comunitaria de Concepción, donde participó Lily Rivas.... abrazos cariñosos.

Activa el audio y escucha ahora en vivo y en directo un interesante emisión de nuestro programa. Conversamos con Claudia Maldonado presidenta de la FEC y Lilly Rivas del Centro Cultural por la Memoria "La Monche" sobre el histórico movimiento de mujeres que vivimos.Escucha también.por el 📻107.7Fm en Conce, 🌍http://espora.org:8000/radiovozdelamuje… en nuestra señal online y la transmisión por streaming por facebook live en esta página. Participa con el HT o dejándonos tus impresiones en la caja de comentario #CerroAlaIzquierda en twitter. 👇👇👇

Miles de gracias; es muy lindo ver a mi vieja amiga, vecina y compañera fundadora del MIR, en 1965, Lily Rivas., y ver como cambió y progresó en sus posiciones políticas, dado que ahora se autoreconoce feminista. Miles de gracias, MZ

Es precioso y emotivo ver esta reunion de mujeres (y hombres dirigiendo la tecnologí.a) EN LA SEGUNDA DECADA DEL SIGLO XXI. 
PARA MI, QUE VIVO EN EL EXILIO DE CHILE Y ARGENTNA, ES MUY ALECCIONADOR.
CUANDO LLEGUE A CHILE EN 1963 A ESTUDIAR UN POSTGRADO EN LA U DE CHILE, YA ERA UNA FEMINISTA FERVIENTE Y MILITANTE, Y TAMBIEN ERA SOCIALISTA.
ME IMPRESIONA PUES VER LO LENTA QUE ES LA MARCHA DE LA HISTORIA.
PERO NO OBSTANTE, celebro que en un país que ha sdo ojbeto de una brutal diictadura por 17 años, pueden por surgir, finalmente, voces nuevas que comienzan a articular con espontaneidad y buen humor, ciertas ideas tendientes a reformular las relaciones de sociales de genero, justo en un país que preserva y refuerza las mayores desigualdades de clase en nuestro continente.
Un canal a la esperanza.
Un abrazo, campañeras y compañeros que me han hecho poisble compartir este rinconcito de una experiencia que estimo es muy fructifera. 
Por supuesto que no se puede cambair el problema de la subordinación femeneina sin un cambio paralelo en las relaciones de clase y raza y en el régimen económico que las crea y en las cuales se sustenta. 
He ahí que confio en que los árboles no terminen ocultando el bosque. 
Saludos afectuosos y revolucionarios. desde Inglaterra, hermanss y hermanos que han hecho posible este rato de reflexion compartida.Dra. Marta R. Zabaketa,Londres.

....tus palabras me llenan de fuerza. Lo mismo pienso respecto a la lentitud de los procesos históricos, ojalá este movimiento feminista, aunque por supuesto son diferentes conciencias y grados de feminismos... acá lo asemejan a mayo del 68. Abrazos cariñosos.Ester
 
En materia de fantasía, no está todo escrito.... Realmente mayo del 68 -Luciano Cruz estuvo allí y a su vuelta lo discutimos en mi base con el y Luhco Vitale, entre otrxs - fue un movimiento de extracción y agenda de clase, liderado por estudiantxs y obrerxs, y en eso fue bien diferente de lo que vemos en Chile HOY. 
Por otra parte, el PC de Chile, lo apoyó solo en su tercera o cuarta semana, y a mi juicio, con una especie de despiste acerca de lo que es el feminismo moderno; y muchas de sus reivindicaciones ya fueron planteadas por las obrerxs rusas en 1917, calcula. Así está cierta izquierda chilena de atrasada. 
Y adónde  están las feministas lesbianas y radicales? ¡No las veo!...
No obstante, hay cosas muy hermosas que están sucediendo y que me alegran el corazón, y entre otras, fenómenos como esta conversación con personas de mi generación, la Lily, luego vos, y asi siguiendo y lo que hacen feministas historiadoras; académicas feministas, etc. 
Pero me extraña no ver por ninguna parte si las pobladoras y las trabajadoras manuales se enteran de lo que pasa; deberian ser invitadas específicamente a las acciones;convocadas ayudara a que se autoconvoquen.
Debería tener que haber muy pronto un día de huelga de todas las nanas, de todas las trans, de todxs los sectores femeninos más postergados. 
También las mujeres más leidas deberían tener que implementar cursos para los varones, adonde se discuta su identidad sexual, incorporando a los mismos a los hombres gays; 
Deberian todas reclamar con fuerza el derecho al aborto gratis, seguro y legal para todas , y no solo para las que pueden pagarlo muy bien;.deben agregar en las agendas temas y soluciones prácticas de salud reproductiva, uso de los condones femeninos y masculinos GRATIS; discutir ventajas y desventajas de la píldora del día después. 
Proponer en que en las acciones  si participan mujeres con hijxs, lo hagn como mujeres y no como madres. 
Convocar especialmente a las mujeres inmigrantes. 
Discutir como garantir que no se construyan jerarquias ni polarizaciones partidistas en el movimiento feminista. 
Construir y ofrecer clases universitarias gratis de contenido feminista materialista, como lo hice yo en la U de C en 1971, etc. 
NO a la deformación de los conceptos que impone la media, y/o la propia ignorancia.
SI a la verdad, la igualdad y la esperanza.
Miles de abrazos.Desde el odioso exilio MZ(tomado de mi muro de Facebook, ayer).

Alfonsina Storn- poema

Recordando a la gran poeta y escritora argentina del modernismo, Alfonsina Storni Martignoni (Sala Capriasca, Suiza, 29 de mayo de 1892 – Mar del Plata, Argentina, 25 de octubre de 1938). Feminista convencida fue miembro del Comité Feminista de Santa Fe, líder de la Asociación pro Derechos de la Mujer, y contribuyó a establecer la Sociedad Argentina de Escritores. Hoy, Storni aparece como una de las 999 mujeres en The Heritage Floor, una obra de arte que muestra los nombres de mujeres que han contribuido a la sociedad y la historia, en el Elizabeth Sackler Center for Feminist Art del Museo de Brooklyn.

En 1938, se suicidó en Mar del Plata arrojándose de la escollera del Club Argentino de Mujeres. Hay versiones románticas que dicen que se internó lentamente en el mar. Su cuerpo fue velado inicialmente en esa ciudad balnearia y finalmente en Buenos Aires. Actualmente sus restos se encuentran enterrados en el Cementerio de la Chacarita.

DOLOR

Quisiera esta tarde divina de octubre
pasear por la orilla lejana del mar;
que la arena de oro, y las aguas verdes,
y los cielos puros me vieran pasar.

Ser alta, soberbia, perfecta, quisiera,
como una romana, para concordar
con las grandes olas, y las rocas muertas
y las anchas playas que ciñen el mar.

Con el paso lento, y los ojos fríos
y la boca muda, dejarme llevar;
ver cómo se rompen las olas azules
contra los granitos y no parpadear;

ver cómo las aves rapaces se comen
los peces pequeños y no despertar;
pensar que pudieran las frágiles barcas
hundirse en las aguas y no suspirar;

ver que se adelanta, la garganta al aire,
el hombre más bello, no desear amar...

Perder la mirada, distraídamente,
perderla y que nunca la vuelva a encontrar:
y, figura erguida, entre cielo y playa,
sentirme el olvido perenne del mar.

lunes, mayo 28, 2018

Bergoglio (pseudónimo Francisco) y su políica de gatopardo. El caso de CHILE.


Presidía el Consejo Nacional de Prevención de Abusos Sexuales a Menores de Edad
Renuncia del obispo de Rancagua en ChileGoic enfrenta la suspensión de 14 sacerdotes en su diócesis por supuestas conductas cuestionables. Reconoció que actuó sin la agilidad adecuada en el proceso indagatorio de los acusados.div class="article-main-media">
La catedral de Rancagua, en el ojo de la tormenta.
La catedral de Rancagua, en el ojo de la tormenta. 

Imagen: AFP
El obispo de Rancagua, Alejandro Goic, presentó ayer su renuncia como presidente del Consejo Nacional de Prevención de Abusos Sexuales a Menores de Edad de la Conferencia Episcopal de Chile. El eclesiástico enfrenta un escándalo y la suspensión de 14 sacerdotes en su diócesis por supuestas conductas cuestionables.
“He presentado mi renuncia indeclinable al Consejo. Necesito concentrar todas mis energías en la diócesis para esclarecer todos estos lamentables hechos, con mis hermanos sacerdotes, apoyando a todas las comunidades, en especial a las que más han sufrido y han quedado sin su párroco”, dijo Goic en una entrevista publicada ayer en el diario chileno La Tercera.
El prelado de Rancagua, localidad ubicada unos 85 kilómetros al sur de Santiago, se refería así a los casos de abusos y conductas impropias que presuntamente cometieron párrocos y sacerdotes de su diócesis y que se dieron a conocer hace una semana en un reportaje televisivo de Canal 13. Ahí se denunció a un grupo de sacerdotes que conformaban una especie de cofradía y que, entre otras prácticas, se contactaban por Internet con jóvenes menores y mantenían conversaciones de connotación sexual.
En reacción a ese reportaje, el obispo Goic, en viaje desde el Vaticano, reconoció que actuó sin la agilidad adecuada en el proceso indagatorio del sacerdote Luis Rubio y otros clérigos mencionados.
En la entrevista con el periódico, Goic aclaró que de los 14 sacerdotes suspendidos (13 párrocos y un vicario parroquial) solo uno, Luis Rubio Contreras (párroco de Paredones), está denunciado por abuso de menores y sus antecedentes han sido entregados a la Justicia civil y enviados a la Santa Sede. “Para los 13 restantes se ha abierto la correspondiente investigación previa para esclarecer si los hechos y sus circunstancias son constitutivas de delitos y así discernir el procedimiento canónico correspondiente de acuerdo a la gravedad de los mismos”, detalló el obispo. “Estas actividades no eran conocidas y yo no fui capaz de darme cuenta, si es que hubo signos visibles. Hoy tengo que reconocer que en eso fui poco cuidadoso”, sostuvo el clérigo.
Tras hacerse pública la renuncia de Goic, el Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile informó que la dimisión fue aceptada ayer mismo. “Comprendemos que las actuales necesidades y dificultades que han ocurrido en la diócesis que pastorea han hecho necesaria esta determinación”, indicó un comunicado.
El comité informó también que mientras se deciden los pasos más convenientes a seguir para el reforzamiento del Consejo de Prevención de Abusos, esta instancia eclesial será presidida por el obispo de San Bernardo, Juan Ignacio González Errázuriz.
El escándalo de los sacerdotes de la diócesis de Rancagua ocurre en medio de una severa crisis de la Iglesia católica chilena por los casos de abusos sexuales cometidos por religiosos, algo que hizo que todos los obispos convocados por el papa Francisco al Vaticano presentaran su renuncia.
Se espera que el obispo de Roma tome medidas de corto, mediano y largo plazo, entre las que se cuenta la salida de al menos cuatro obispos.
La crisis se desató por el caso de los abusos cometidos por el sacerdote Fernando Karadima y el supuesto encubrimiento por parte algunos prelados, incluido el obispo de Osorno, Juan Barros. El viernes, se dio a conocer la destitución del ex canciller del arzobispado de Santiago tras haberse auto denunciado por un caso de abuso sexual.

sábado, mayo 26, 2018

25 de mayo en el exilio inglés,

25 de mayo de 2018
Exilios
Era un agradable atardecer, con la primavera londinense en su plenitud. Algunas familias ya se animaban a concurrir a los parques y retornaban a sus hogares. Entró en esa taberna cerca del Museo. Estaba bastante llena pero encontró lugar en una larga mesa. Venía a Londres muy esporádicamente, con ayuda de su yerno o de Lord Palmerston. Ahora, casi a los ochenta, se le hacía largo el viaje desde Southampton, a pesar de su buen estado físico que le permitía ocuparse, en persona, de la atención de su huerta. Frente suyo se encontraba un hombre de barba blanca nutrida, que tenía ante sí un ejemplar del Times. Los sucesos que se destacaban en primera página se referían a los sangrientos acontecimientos que tenían lugar en esos días en París. Le importaba el tema. Incluso había llegado a discutir sobre la posibilidad de que algo parecido pudiese ocurrir en Londres. Al ver que estaba interesado por los titulares, el hombre, que se había reclinado hacia atrás, le acercó el ejemplar y le invitó a compartirlo. No era de intercambiar palabras con desconocidos, máxime cuando su manejo del inglés seguía siendo precario. Pero aceptó el convite y acercó el ejemplar. Comprobó lo que ya había escuchado. Las tropas comandadas por el gobierno arrinconaban sin miramientos a los últimos comuneros. Se trataba de asuntos que, en otro contexto, no le resultaban ajenos. El hombre de barba le preguntó, en un inglés claro que pudo entender: –“¿duro, no es cierto?”. Se animó a responder: –“sí, claro, muy duro”. Y allí no más recurrió a su carpeta  y tomó la hoja en la que había estado escribiendo, inspirado, precisamente, en esos sucesos. Cuando lo hacía, reparó que sería difícil que fuera entendido, ya que, sus notas, estaban en español. Las tenía consigo porque quería conversarlas con su hija. Titubeó, pero se la alcanzó. – “está en español”, advirtió. El hombre se inclinó hacia delante y tomó la hoja. No dominaba el español pero podía entenderlo. Leyó: –“cuando hasta en las clases vulgares desaparece cada día más el respeto al orden, a las leyes y el temor a las penas eternas, solamente los poderes extraordinarios son los únicos capaces de hacer cumplir los mandamientos de Dios, de las leyes, y respetar al capital y a sus poseedores”.
El hombre de la barba miró a su interlocutor con renovada curiosidad. De cualquier forma, ya era tiempo de proseguir con su marcha. Devolvió la hoja, recogió el Times, se incorporó e hizo un gesto de saludo. Del otro lado de la mesa, obtuvo un agradecimiento y presentación. –“Gracias. Juan Manuel de Rosas”. Su respuesta: –“No hay de qué. Karl Marx”. Caminó hacia la puerta recordando sus lecturas sobre esas lejanas pampas y los ríspidos sucesos ocurridos dos décadas atrás. “Sí, tenía que ser la misma persona”. Él ya llevaba dos años en Londres cuando leyó sobre la llegada al exilio de este mentado personaje. Había algo de su apellido que le atraía. Le resonaban las palabras del delegado español en el Consejo General de la Asociación Internacional de Trabajadores: “Una rosa roja, con un puño, serían un expresivo símbolo de nuestro movimiento”. Y volvió a pensar en sus notas, con las palabras que debía pronunciar en ese Consejo en tres días más.
Atrás suyo, Rosas se quedó observando cómo se aprestaba a cruzar la calle, atestada de carruajes, mientras se decía –“No le dije que, sobre esto, yo tuve que aprender mucho en la Argentina. Hice bien en callarme. Seguramente, este sastre no ha de saber de estas cosas. Ni siquiera que ese país existe…”

martes, mayo 22, 2018

El vestido que mide cuántas veces le meten mano a una mujer en una noche




El vestido que mide cuántas veces le meten mano a una mujer en una noche

Según los sensores de la prenda, que pertenece a una campaña orquestada por la marca de bebidas Schweppes en Brasil, las mujeres fueron tocadas sin su consentimiento más de 40 veces en una hora.

lunes, mayo 21, 2018

400 artistas piden la legalización del aborto en Argentina


Portada Actualidad  |  17 mayo 2018

Catherine Fulop, Cristina Tejedor y Andrea Pietra piden la legalización del aborto en Argentina

El Colectivo de Actrices Argentinas sigue pronunciándose a favor de la legalización del aborto y para eso siguen realizando distintas acciones para que su mensaje llegue a todo el país. En esta oportunidad presentan un nuevo spot protagonizado por Catherine Fulop, Cristina Tejedor y Andrea Pietra.
"Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir". La consigna clara y concreta que se multiplica a través de miles de voces en todo el país no debe silenciarse ni apagarse.
Al menos ese es el objetivo que desde el Colectivo de Actrices Argentinas se sostiene y por eso continúan presentando distintas producciones para lograr que sea más fuerte cada día la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito.
Entre algunas de las acciones que han realizado se encuentra la producción de varios spots basados en información muy precisa. Han participado en estas piezas audiovisuales actrices como Cristina Banegas, Catherine Fulop, Leticia Bredice, Dolores Fonzi y Jazmín Stuart, por nombrar algunas.
Actrices unidas 
"Somos más de 400 actrices argentinas unidas para exigir la Legalización del Aborto Seguro y Gratuito. Este movimiento nació con la escritura de una carta abierta dirigida a diputadas y diputados que fue leída en el inicio de las sesiones para debatir la ley sobre la Interrupción Voluntaria del Embarazo en el Plenario de Comisiones. Nuestra segunda acción fue la lectura de poemas frente al Congreso de la Nación llevada adelante por las compañeras Cristina Banegas, Noemi Frenkel y Valentina Durante. Actualmente seguimos accionando desde nuestra disciplina, las artes escénicas, con amor y convicción", dicen las artistas que conforman el Colectivo.
El spot que protagonizan Catherine Fulop, Cristina Tejedor y Andrea Pietra fue realizado gracias al trabajo de toda esta gente:
Guión: Laura Novoa, Paloma Contreras, Maria Pía Molina Brescia, Erica Rivas, Valentina Durante y Natalia Badgen con colaboración de @gonllamas_flames y Jazmín Stuart.
Realización técnica integral y postproduccion: @gonllamas_flames
Sonido: Marlene Vinocur (ASA) y Alex Stef Savino
Montaje: @florefron
Asistencia técnica y de producción: Bárbara Massó, Melania Buero, Carolina Costas, Mijal Katzowicz, Maria Pía Molina Brescia
Dirección: Jazmin Stuart
Locación: Estudios Conde
Agradecimientos: a Andrea Zapparini y a la Campaña Nacional por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, a Federico Wolkopff, y al Colectivo Actrices Argentinas.

CHILE: Mujeres a torso desnudo evitan desmanes en marcha contra la educación sexist

domingo, mayo 20, 2018

Chile :procesan a represores por arrojar personas vivas al mar

20 de mayo de 2018
Por primera vez en Chile procesan a represores por arrojar personas vivas al mar
Confirman que hubo vuelos de la muerte
El testimonio clave para el procesamiento fue el del suboficial Juan Guillermo Orellana Bustamante, mecánico tripulante del helicóptero militar H225 Puma, que despegó una mañana de los primeros días de octubre de 1973.
Krassnoff, condenado a más de 400 años, fue acusado de tirar personas vivas al mar.
Krassnoff, condenado a más de 400 años, fue acusado de tirar personas vivas al mar. 
 
La Justicia chilena procesó por primera vez a militares por haber arrojado a personas vivas al mar durante la dictadura militar de Augusto Pinochet.

“El ministro Jaime Arancibia de la Corte de Apelaciones de Valparaíso ha logrado un procesamiento que nos parece histórico”, declaró ayer a PáginaI12 Magdalena Garcés, abogada de Londres 38, un ex centro de detención y exterminio, ahora espacio de la memoria y organismo de derechos humanos que actúa como querellante de la causa.

El juez Jaime Arancibia Pinto dictó el procesamiento contra Miguel Krassnoff Martchenko, Richter Nuche Sepúlveda, Emilio de la Mahotiere y Carlos Mardones Díaz, por asociación ilícita y secuestro calificado de los detenidos desaparecidos Ceferino Santis Quijada, Luis Norambuena Fernandois y Gustavo Farías Vargas. El procesamiento ocurrió el 9 de mayo pero se dio a conocer este fin de semana en medios chilenos.
 
 El testimonio clave para el procesamiento fue el del suboficial Juan Guillermo Orellana Bustamante, mecánico tripulante del helicóptero militar H225 “Puma” que despegó una mañana de los primeros días de octubre de 1973 y desde el que se arrojó vivos al mar a Quijada, Fernandois y Vargas. Orellana Bustamente dio detalles precisos no sólo de las personas que estaban detenidas desaparecidas, sino también de los otros tripulantes del helicóptero y de la fecha en la que fue llevado a cabo el vuelo de la muerte. Otro mecánico tripulante del helicóptero con que se encontró el “Puma” al aterrizar luego de la operación en el club de golf en Rocas de Santo Domingo confirmó el testimonio de Orellana Bustamante. Toda esta información fue comparada con los datos que se tenían sobre las fechas en que habían sido detenidos y, por ello, se pudo procesar a los militares.

 Hasta que se conoció el testimonio de Orellana Bustamante los casos anteriores de vuelos de la muerte no habían podido prosperar porque los testigos, también mecánicos  tripulantes de los helicópteros, no eran capaces de identificar a las víctimas que eran arrojadas al mar, ya que en muchos casos estaban envueltas en sacos y estaban inmóviles (adormecidos o muertos). Entonces, al no haber cuerpo y no poder identificar a las víctimas, no había enjuiciamiento posible .El viernes 18 la defensa de los dos procesados que se encuentran en prisión preventiva apeló para que puedan continuar el proceso en libertad. Se le otorgó a uno de ellos, Mardones Díaz, alegando que a sus 91 años se encontraba en muy mala salud y que había tenido un accidente cardiovascular. De la Mahotiere y Krassnoff ya se encuentran cumpliendo condenas por otros crímenes cometidos durante la dictadura. Según el testimonio de Orellana Bustamante, levantado por el medio digital chileno El Dínamo, fue Krassnoff –quien suma más de 400 años de condena por crímenes de lesa humanidad– quien arrojó al mar a los detenidos desaparecidos aún con vida.

 “Este sujeto joven le puso resistencia, pero este capitán igual lo tomó de las axilas, lo giró hacia la puerta y lo lanzó al mar. Aquí hay un detalle: el capitán, al empujar hacia abajo, el sujeto apoya los pies en el carenaje del tren de aterrizaje, se produce una lucha, o sea un forcejeo y, visto esto, lo vuelve a tirar de las axilas, lo despega del tren de aterrizaje y ahí lo lanza hacia el mar”, relató el suboficial retirado sobre una de las víctimas. “Por estos testimonios, los querellantes buscan que se procese también los militares por homicidio calificado,” señaló Garcés. “Con este caso seguimos avanzando pero queda mucho por hacer, sobre todo en lo que se refiere a la estructura de mando de la dictadura.”

El único antecedente de oficiales del ejército condenados por haber arrojado al mar a detenidos desaparecidos fue en el caso de Marta Ugarte.  El 12 de septiembre de 1976, un pescador encontró en la playa Las Ballenas, en Los Molles, a 182 kilómetros de Santiago, el cuerpo de Marta Ugarte, de 42 años, militante del partido comunista y detenida por la DINA. Su cuerpo terminó en la playa. Tenía casi todos los huesos rotos, la piel quemada y le faltaba un pedazo de lengua. La prensa dijo que había sido un crimen pasional.
Informe: Bianca Di Santi., Pag 12

viernes, mayo 18, 2018

Quién fue la Dra. Lantieri

Julieta Lanteri, la heroína
Es una de mis heroínas preferidas. Tal vez le hubiera calzado mejor que se rebautice con su nombre la estación Congreso de la línea A, por ser protagonista indiscutida de la lucha por el sufragio femenino en el país.
Julieta Lanteri votó en 1911 en una elección de la Ciudad de Buenos Aires y en 1919 se presentó como candidata a diputada nacional por su Partido Nacional Feminista. Hizo campaña en las calles, y también en los intervalos de las funciones del cinematógrafo. Y hasta empapeló la ciudad con sus afiches: “En el Parlamento una banca me espera, llevadme a ella”, fue su slogan. Consiguió 1730 votos, obviamente todos masculinos, entre ellos el del escritor Manuel Gálvez que “como no quería votar por los conservadores ni por los radicales” –según su propia confesión– prefirió apoyar a “la intrépida doctora Lanteri”.
No le decían feminazi en aquella época, pero los medios la descalificaban con burlas y tildándola de loca.
Una de las historiadoras que investigó y rescató su memoria es Araceli Bellota, en su libro La Pasión de una mujer (Planeta, 2001). “Le tomaban el pelo, la tomaban por loca. Pero ella lograba salir en los diarios”, me comentó varios años atrás Bellota. Julieta había nacido en un pueblo del Piamonte italiano, el 22 de marzo de 1873 y llegó a la Argentina con sus padres a los 6 años. Bellota también me contó que siempre iba de impecable traje blanco. Se alineó con la corriente del librepensamiento, no era respetuosa de la religión, ni comulgaba con la figura tradicional de familia. En una época en que muy pocas mujeres entraban a la universidad, en 1896 eligió la Facultad de Medicina y terminó la carrera en 1907, convirtiéndose en la sexta graduada en el país.
Otra gran historiadora de las mujeres, Dora Barrancos, la incluyó en su libro Inclusión/Exclusión. Historia con mujeres (Fondo de Cultura Económica, 2002). “No hay dudas de que la habita un anticipado sentimiento de la diferencia que hará de ella uno de los seres más incisivos en materia de reclamos de igualdad entre los sexos”, la describe Barrancos.
Un dato que me fascina: a los 36 años, cuando era vista como una solterona, Julieta se casó con un hombre 14 años menor que ella y completamente desconocido. Sus compañeras feministas habían elegido pareja de otra manera. “Fenia Chertkoff se casó con el dirigente socialista, doctor Nicolás Repetto. Su hermana, Mariana Chertkoff, con Juan B. Justo, fundador del partido de su concuñado, quien, luego de enviudar, se unió con Alicia Moreau a la que doblaba en edad; Elvira Rawson, con Arturo Dellepiane, también médico”, diferenció Bellota en su biografía.
Julieta quiso especializarse en salud mental e intentó una adscripción como docente en la Cátedra de Psiquiatría. La rechazaron “con la excusa de su condición de extranjera, pero la verdad debe hallarse en el hecho de ser mujer”, advirtió Barrancos. Tozuda, de una gran inteligencia, Julieta se presentó entonces a reclamar la ciudadanía argentina a la Justicia, un ámbito al que recurriría insistentemente en su gran cruzada por la igualdad. Logró un fallo favorable en primera instancia, pero el procurador fiscal lo desestimó al señalar que se trataba de una mujer casada y como tal requería del permiso del esposo para iniciar la causa judicial. La batalla duró ocho meses, pero finalmente la ganó.
Al día siguiente, el 16 de julio de 1911, fue a inscribirse al padrón electoral de la Ciudad de Buenos Aires, aprovechando que había un reempadronamiento. Quería votar en las elecciones que se aproximaban para renovar el Concejo Deliberante. Cuenta Bellota que su osadía sorprendió al empleado. Julieta le mostró su carta de ciudadanía y una copia de la ley 5098 que disponía que se renovara el padrón de la Capital Federal cada cuatro años y que en su artículo 7º establecía como condiciones para inscribirse en el registro: ser ciudadano mayor de edad, saber leer y escribir, presentarse personalmente a realizar el trámite, haber pagado impuestos comunales por valor de 100 pesos como mínimo o ejercer alguna profesión liberal dentro del municipio y tener domicilio en la Ciudad por lo menos desde un año antes. Julieta reunía varios de los requisitos y el hombre no pudo negarse.
Así se convirtió en pionera. Imagínense esta escena: con su vestido blanco se presentó en la iglesia de San Juan, en una fila masculina, en una época en la que era impensado que una mujer sufragara. Fue el 23 de noviembre de 1911. Faltaban casi cuarenta años para la sanción del voto femenino.
En vísperas de los comicios nacionales de 1919 descubrió que su nombre no figuraba en los padrones y volvió a recurrir a los tribunales, pero su reclamo fue rechazado con el argumento de que debía exhibir la libreta de enrolamiento, un documento exclusivamente masculino. Decidió dejar esa batalla para más adelante. Encontró que la Constitución nacional vedaba la posibilidad de votar a las mujeres pero no la de ser elegidas. Entonces, creó su propia agrupación, el Partido Nacional Feminista, en abril de 1919, y se presentó como candidata a diputada. Nuevamente sería pionera.
En 1920 organizó junto con Alicia Moreau de Justo un simulacro de votación femenina en el que participaron más de 4000 porteñas. Siguió presentándose como candidata hasta 1930. En el ínterin reclamó en los cuarteles y hasta frente al ministro de Guerra de Yrigoyen que le permitieran hacer el servicio militar para poder así conseguir libreta de enrolamiento e incorporarse al padrón. Murió dos años después, el 23 de febrero de 1932, en un extraño accidente. La atropelló un auto en la esquina de Diagonal Norte y Suipacha a las 3 de la tarde. Tanto Bellota como la periodista Ana María de Mena, que publicó en 2002 un libro sobre Lanteri, pudieron recabar indicios como para sospechar –dicen– que pudo tratarse de un asesinato político. Julieta tenía 59 años. Dos días antes había asumido el general Agustín P. Justo como nuevo presidente.

jueves, mayo 17, 2018

MIRADA INTERNACIONAL: el feminismo en Chile



Chile
Una manifestante en Santiago de Chile. EFE











Las luchas mundiales por la igualdad de la mujer han explotado en Chile en las universidades y tienen como protagonistas a las jóvenes. Luego de la muerte por violación de una niña de un año, de un abuso grupal a una mujer de 28 y el destape de las conductas impropias de un conocido director de televisión, las estudiantes universitarias chilenas son la punta de lanza de una nueva ola del movimiento feminista en el país sudamericano. Las movilizaciones comenzaron en abril en la Universidad Austral, en el sur del país, y en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, la institución pública de mayor antigüedad y prestigio, en reclamo por casos de abusos por parte de académicos hacia estudiantes y funcionarias. En cuestión de semanas, sin embargo, decenas de facultades de al menos 15 universidades se encuentran paralizadas o tomadas por sus estudiantes mujeres que exigen una educación no sexista. La fuerza del movimiento va en aumento con el paso de las horas.
"Es un nuevo impulso del movimiento de mujeres en Chile, pero a diferencia de lo que ha ocurrido en otras épocas, ahora se define claramente como feminista", explica Carmen Andrade, directora de Igualdad de Género de la Universidad de Chile. "El problema que está motivando las manifestaciones —la violencia y al acoso sexual que ocurre en las universidades— es profundo y sentido por todas. Existe una suerte de grito y denuncia masiva de decir: '¡Ya basta!' Tenemos Ministerio de la Mujer, leyes de cuotas, pero el problema de la violencia hacia las mujeres en sus distintas manifestaciones persiste y está profundamente enraizado en la cultura", explica Andrade, en cuya universidad al menos unas seis facultades que están movilizadas.
Junto con los casos de abuso de mayor gravedad, las jóvenes han comenzado a destapar el sexismo que viven cotidianamente en las universidades, una expresión del machismo del que son víctimas en diferentes ámbitos de la sociedad. Las estudiantes de Derecho de la Universidad Católica, tradicional y conservadora, se adhirieron esta semana. En una carta firmada por 127 alumnas y que ha seguido sumando adherentes, relataban algunas de las frases que tienen que escuchar habitualmente en las aulas de la facultad. "Señorita, ¿qué hace con ese escote? ¿Usted vino a dar una prueba oral o a que la ordeñen?". "Hay que exigirles más a las mujeres feas porque las lindas, aunque tontas, igual encuentran marido. En cambio, a la fea y tonta no hay quién la aguante". "Señorita, hágame un favor y mejor agarre los cuatro palos que cuesta la carrera [cuatro millones de pesos chilenos] y váyase al mall". "Cuando el hombre ve a una mujer y siente ganas de violarla, no es más que un desorden de sus inclinaciones naturales".
La carta la escribieron dos estudiantes de quinto año. "En menos de 15 minutos teníamos recopiladas unas 30 oraciones dichas por nuestros profesores en clase y que nosotras escribimos en nuestros apuntes. Comentarios machistas, misóginos y discriminatorios. Es un reflejo de que hemos llegado a naturalizar la agresión y violencia que sufrimos de manera permanente. Profesores de nuestra facultad le llegan a dar fundamentos filosóficos al hecho de que la mujer debiera permanecer en la casa", relata Josefina Letelier, una de las impulsoras del movimiento en su facultad. Para Carolina Baeza, otra de las líderes, "Chile está viviendo un momento histórico, porque se está generando una conciencia a nivel nacional". "Es un movimiento transversal que ha convocado a personas que jamás habían adherido a una marcha por la educación. Trasciende todas las barreras políticas y rompe con la apatía", indica la futura abogada.
La desigualdad de género en la academia es evidente. Esta semana, justo cuando las movilizaciones feministas marcan la agenda nacional —con tertulias en los medios de comunicación, debates en las redes sociales y portadas de diarios—, circuló una fotografía del Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas (CRUCH) que dejó de manifiesto que no existe ninguna mujer entre las 27 líderes este grupo de universidades estatales y públicas. "Una universidad es como un pequeño país dentro de un país", señalaba Carla Cordua, una de las filósofas chilenas más importantes, en el libro #LasNiñasPueden, publicado hace un par de semanas. "Los cargos de poder, que son los decanatos, las rectorías y las presidencias, son siempre para hombres. Si revisas una universidad grande, como la Universidad de Chile, ¿cuántas decanas hay?", reflexionaba la intelectual en la publicación que conmemoraba los 15 años de la organización privada Comunidad Mujer, que promueve los derechos y los avances en la igualdad.
El pasado viernes, el movimiento #NiUnaMenos convocó a una marcha en Santiago contra la cultura de la violación. Unas 20.000 personas llegaron hasta la Alameda, la principal avenida de la capital chilena, para protestar contra la violencia hacia las mujeres, en defensa de los derechos sexuales y reproductivos y para reclamar por mayor representación. "Lo que el pueblo necesita, es un Chile feminista. Porque el pueblo está cansado del violento patriarcado", gritaban las asistentes, en su mayoría mujeres jóvenes. Las feministas históricas les han dado su apoyo a las que toman la posta a través de una carta pública: "Felicitamos que ustedes continúen la lucha que distintas olas de feministas han dado en el país y en el mundo".





Las secundarias se suman a las movilizaciones


Para este miércoles, la Confederación de Estudiantes de Chile (CONFECH), la mayor organización estudiantil del país, convocó por primera vez a una manifestación feminista en Santiago. "Contra la violencia machista, educación no sexista”, es el eslogan de esta marcha que busca visibilizar el sexismo en la educación y, entre otras demandas, mejorar los procedimientos de investigación de acoso sexual y las sanciones dentro de las universidades.

Las secundarias se han sumado a las movilizaciones. Las estudiantes del liceo Carmela Carvajal, uno de los establecimientos públicos de mujeres de mayor simbolismo y excelencia, ocupó las dependencias del Instituto Nacional, el liceo de hombres de mayor prestigio del país. Lo hicieron en protesta por los episodios de violencia de género que han protagonizados sus estudiantes. Alumnos del último curso confeccionaron un chándal con la siguiente leyenda: “Quien fuera bisectriz pa’ partirte en dos y altura para pasar por tu ortocentro”. En paralelo, se investiga la denuncia de agresión sexual contra una asistenta del instituto.

miércoles, mayo 16, 2018

RUSIA: ARGENTINA:MANUAL DE CULTURA RUSA: como seducir a una rusa

Fue repartido entre periodistas, técnicos y dirigentes

Insólito manual de la AFA para seducir rusas


A días del comienzo del Mundial, la Asociación del Fútbol Argentino brindó esta tarde un curso para dirigentes, periodistas, futbolísticos y técnicos interesados en conocer detalles de la cultura y la forma de vida en Rusia. La sorpresa para quienes asistieron fue que uno de los capítulos del cuadernillo que les entregaron trataba sobre “Qué hacer para tener alguna oportunidad con una chica rusa”.

Al enterarse de la polémica, en la AFA retiraron los cuadernillos y al rato los devolvieron sin las hojas del capítulo en el que se aconsejaba, por ejemplo, “tratar a la mujer que esté frente a ti como alguien de valor”.

La idea de hacer el curso partió de la Comisión de Responsabilidad Social, Deportiva y Sustentabilidad de la AFA. En el cuadernillo, titulado Idioma y cultura rusa, se explicaba también que “a las chicas rusas no les gusta que las vean como objetos. Muchos hombres, porque las mujeres rusas son hermosas, solamente quieren llevarlas a la cama. Tal vez ellas lo quieran, pero son personas que quieren sentirse importantes y únicas”.


Para detalles, siga el enlace, por favor. gracias! 

 https://www.pagina12.com.ar/114979-insolito-manual-de-la-afa-para-seducir-rusas

martes, mayo 15, 2018

LONDON / LondresTomás Alejo Douglas Hinrichsen Zabaleta, DJ


Tomás, left




Resultado de imagen para Brazilian music

Foto tomadaa online



My lovely son Tomás Alejo Douglas Hinrichsen Zabaleta (left) has his first Radio show in London last Saturday, with a Brazil special alongside two friends.,
Follow the link, please.

Mi querido hijo Tomás Alejo Douglas Hinrichsen Zabaleta (izq) tuvo su primer Radio show en Londres, con programa de música brasilera, el sábado pasado, junto con dos amigxs.
Seguir el enlace, por favor.

They've selected the show as one of their recommendations: 
Ellos seleccionaron el show como uno de sus recomendados:
https://www.nts.live/shows/guests/episodes/coco-maria-dactylian-and-palo-santo-12th-may-2018


ARGENTINAL informe sobre género y salarios

Informe sobre género y salarios
La brecha académica
Imagen: UNLP

La pérdida de poder adquisitivo del salario de los docentes universitarios impacta con más fuerza en las mujeres, ya que ocupan la mayoría de los cargos de menor jerarquía en la escala docente, según detalla un informe realizado por el Centro de Estudios Atenea en conjunto con la Federación de Docentes de las Universidades (Fedun).

El estudio analiza la situación del salario de los profesores en los últimos dos años y concluye que “las mujeres pierden por partida doble”, en un contexto que no anticipa mejoras, sino todo lo contrario, luego de que ayer el Gobierno reiterara su oferta de un 15 por ciento de aumento en la paritaria del sector.

El informe indica que la inflación que marcó los primeros meses del gobierno de Mauricio Macri –diciembre de 2015 a mayo de 2016– generó una pérdida del poder adquisitivo en los docentes universitarios que aún no se ha recuperado. Los cargos de menor jerarquía en la escala docente –ayudantes de primera y jefes de trabajos prácticos– fueron los más perjudicados por la caída del valor de los sueldos y esto se ve, por ejemplo, en que mientras para un cargo de adjunto la pérdida acumulada desde diciembre de 2015 a marzo de 2018 suma 18.169 pesos, para un cargo de ayudante de primera alcanza los 22.154 pesos.
El estudio detalla también el porcentaje en el que deberían aumentar los salarios para compensar la inflación acumulada desde diciembre de 2015 hasta marzo de 2018: un cargo de titular requeriría un aumento de un 7,90 por ciento, pero para un ayudante de primera se necesitaría casi el doble, un 14,60 por ciento.

En tal contexto, el hecho de que las mujeres sólo sean mayoría en los cargos de menor jerarquía genera que la pérdida de poder adquisitivo sea mayor para ellas. Las mujeres son el 54 por ciento de los ayudantes de primera y el 52 por ciento de los jefes de trabajos prácticos.

“A medida que aumenta la jerarquía de los cargos, empieza a disminuir la presencia de mujeres y aumenta la de los hombres, lo que refleja con claridad el famoso techo de cristal: las mujeres están igual o mejor calificadas que los hombres, pero no pueden acceder a los cargos de mayor jerarquía debido a las barreras socioculturales invisibles que limitan su crecimiento profesional”, detalla el estudio. La mayor diferencia en la distribución de los géneros por puesto se da en el cargo de titular –el más alto de la escala–, donde los hombres predominan con un 62 por ciento.

“La universidad, que debiera ser un ejemplo para el resto de la sociedad, reproduce las desigualdades de género. Este diagnóstico debe convocar a que se tomen medidas que permitan la paridad en el acceso a los cargos de mayor jerarquía, lo que se verá trasladado en un achicamiento de la brecha salarial entre hombres y mujeres”, concluye el informe de la organización sin fines de lucro Atenea

lunes, mayo 14, 2018

ESPANA: un infierno en los campos de HUELVA





“Acosadas, insultadas y violadas, eso es cotidiano para miles de mujeres que trabajan en los campos de tomates y fresas de España”… Así se inicia el reportaje que la revista alemana Correctiv ha realizado en los campos de fresa de Huelva y en el quedescribe un auténtico infierno para las trabajadoras del campo onubense procedentes de Marruecos.
La investigación, que ha sido llevada a cabo junto a RTL Nachtjournal y BuzzFeed News, ha sido publicada con fecha del 30 de abril del presente año en su página web y se centra en la historia personal de Kalima una trabajadora de la fresa en Palos de la Frontera que asegura a esta revista que “la vida allí es un infierno: no hay cocina, ducha solo una vez a la semana, una habitación para seis mujeres para dormir. Y luego está su supervisor, Abdelrahman, un hombre de Marruecos. Él viene por la tarde, tiene los números de teléfono de todas las mujeres y las obliga a tener relaciones sexuales con él, todas las noches con una mujer diferente”.
No es un caso aislado, según señala la revista: “CORRECTIV habló con docenas de trabajadoras en la región española de Huelva, la mayoría de ellas marroquíes, que informaron haber sido hostigadas, violadas, chantajeadas, agredidas físicamente o insultadas por sus superiores”.
La revista también indica que “alrededor del 80 por ciento de las importaciones de fresas alemanas provienen de la región de Huelvaen Andalucía. Bajo un mar blanco de invernaderos de plástico, se cosechan más de 300.000 toneladas de fresas cada año, lo que convierte a Andalucía, la llamada “California de Europa”, en el mayor productor de fruta de Europa”.
Otra de las trabajadoras que presuntamente ha hablado para esta revista es Sabiha, quién asegura que su capataz, Juan, “golpea y patea a los trabajadores, es un infierno en la tierra”.
Según la revista, existe una creciente necesidad de mano de obra barata y manual en Huelva. “Viniendo de regiones de Marruecos donde los trabajos son escasos, Kalima, Sabiha y sus compañeros de trabajo vieron la oportunidad de trabajar en España como un escape de la precariedad económica. Comenzando a trabajar a las 6 de la mañana hasta el almuerzo y luego de nuevo por la tarde. No ganan más de 30 euros por día. Las empresas no los compensan en caso de mal tiempo, reducción temporal de la producción o por razones completamente arbitrarias, como la sanción de errores. Los perpetradores usan esta dependencia financiera de las trabajadoras”.
Sobre la alta tasa de abortos
Según la revista alemana, hay otra indicación que viene a demostrar sus acusaciones contra los campos de fresas de Huelva: “La tasa de aborto en Palos de la Frontera es muy alta, y la mayoría de las mujeres que buscan el aborto son trabajadoras migratorias. Según declaró una trabajadora del centro de salud a esta revista, en Palos y la ciudad vecina de Moguer hubo 185 abortos en 2016, el 90 por ciento elegidos por las trabajadoras inmigrantes en el campo”.
El único sindicato que habla sobre el tema es el Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT). En Huelva tienen solo dos representantes, José Antonio Brazo Regalado y su esposa. Conduciendo con él a través de los invernaderos, él expone su teoría sobre por qué el abuso es un tabú en Huelva. “Una mujer vino a mí llorando, porque su jefe abusó de ella”, dice. “La sensación de impotencia es enorme. No podía hacer nada. Es imposible”. Declara José Antonio Brazo a esta revista y añade que “Huelva tiene la peor explotación del trabajo agrícola en Andalucía, esto es la esclavitud”, dice. “Instituciones, Guardia Civil, inspección laboral, miran hacia otro lado”.
http://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:HssRcxx-4mEJ:www.diariodehuelva.es/2018/05/12/una-revista-alemana-describe-infierno-violaciones-mujeres-abortos-los-campos-fresas/+&cd=2&hl=es&ct=clnk&gl=es&client=firefox-b-ab

domingo, mayo 13, 2018

Jean-Luc Godard deslumbró al Festival de Cannes con Le livre d'image

Jean-Luc Godard deslumbró al Festival de Cannes con Le livre d'image
Contra la sociedad del espectáculo
A los 87 años, el gran cineasta de la modernidad presentó en competencia oficial su nueva película, un objeto poético que se permite reflexionar, con una libertad formal absoluta, sobre el tren de la Historia del siglo XX y la relación de Europa con el mundo árabe.
Godard se presentó en conferencia de prensa desde su casa, via FaceTime, a través de un teléfono celular.
Godard se presentó en conferencia de prensa desde su casa, via FaceTime, a través de un teléfono celular. 
Imagen: Laurent Emmanuel / AFP
Página/12 en Francia
Desde Cannes
Hace exactamente cincuenta años, Jean-Luc Godard fue –junto a François Truffaut, Louis Malle y Roman Polanski, entre otros directores famosos— uno de los primeros en subirse al escenario del viejo Palais de la Croisette e interrumpir las proyecciones del Festival de Cannes, en adhesión a la revuelta estudiantil que por esos mismos días sacudía a París y al país todo. El Mayo francés estaba en su apogeo y el festival no podía ser la excepción. “Nosotros hablamos de solidaridad con estudiantes y trabajadores y ustedes de primeros planos o ángulos de cámara. Son unos imbéciles”, les respondía iracundo a quienes pretendían que el festival continuara como si nada. Medio siglo después, todo Cannes está decorado hoy con una foto icónica de una de sus películas mayores –el beso de auto a auto de Jean-Paul Belmondo y Anna Karina en Pierrot le fou (1965)— que el festival eligió este año como su imagen insignia. Y no sólo eso, Godard envió a la competición oficial su película más reciente, Le livre d'image (El libro de imagen), un film como vienen siendo todos los suyos de los últimos años, un objeto poético de una libertad formal absoluta, como si el director (que en diciembre pasado cumplió 87 años) hubiera dejado atrás hace milenios las nociones de ficción y documental para adentrarse en otra dimensión, en la cual el cine es capaz de convertirse en una incesante máquina de pensar.
Para ello, Godard ya ni siquiera necesita filmar. Como ya lo había hecho en sus Histoire(s) du cinéma (1989-1999) le basta con recluirse en su refugio legendario, del que no sale ni siquiera para recibir a su vieja amiga Agnès Varda (como ella comprueba tristemente en la reciente Visages villages), y desde allí, en su casa-estudio en Rolle, Suiza, parece conjurar al mundo, como si fuera Próspero, el anciano hechicero imaginado por Shakespeare para La tempestad. Como Próspero, él también está recluido en una isla: su isla de edición, donde como un alquimista mezcla imágenes y sonidos --de films clásicos e ignotos, de noticieros y de capturas de internet— y eventualmente las solariza o las vuelve ominosos negativos monocromáticos. Y les quita el sonido o les pone otros y encuentra en ese collage sorprendente y muchas veces violento --como si abriera cisuras en la tela de un cuadro, o arrancara páginas de un libro-- un sentido nuevo. “Sólo en los fragmentos encontramos autenticidad”, dice Godard citando a Brecht.
Y si el cine es para Godard una máquina de pensar, ¿en qué piensa El libro de imagen? En principio, en todo aquello en que Godard ha venido reflexionando desde Film socialismo, presentada aquí mismo en Cannes hace ocho años: en las guerras, en la identidad de Europa, en su pasado, en su incierto futuro. Y luego en la relación de Occidente con el mundo árabe, una cuestión que siempre lo preocupó, desde que con el Grupo Dziga Vertov hizo el clásico Ici et ailleurs (1976), donde contrastaba las vidas de dos familias, una francesa y otra palestina.
            ¿Y cómo lo hace? En sus propias palabras, con “una historia en cinco capítulos, como los cinco dedos de una mano”. Las manos son el leitmotiv de Le livre d'image desde las primeras imágenes, cuando se ven las de un montajista manipular en la moviola un rollo de 35mm. “Es una condición del hombre, pensar con las manos”, dice Godard, claramente asumiendo su condición de cineasta. Y de montajista, porque la idea de montaje es esencial, constitutiva de su film. Esos capítulos como dedos de una misma mano irán dando paso a distintas asociaciones, que pueden parecer libres –y sin duda lo son, en más de un sentido— pero que también van tejiendo un discurso.
La sucesión inextinguible de imágenes de trenes, por ejemplo: desde los expresos de Shanghái y de Berlín --con Marlene Dietrich y Robert Ryan, como sus respectivos pasajeros-- hasta aquellos que transportaban al pueblo judío a los campos de exterminio, otra de las eternas obsesiones de Godard, como corresponde a todo aquel que fue contemporáneo de ese genocidio. Allí, en esas vías infinitas, en esas estaciones brumosas por el humo de las locomotoras, en esas despedidas románticas que se pierden en una línea de fuga, se intuye que Godard invita a subirnos al infatigable tren de la Historia del siglo XX, a ser todavía sus últimos pasajeros.
A diferencia de ediciones anteriores de Cannes, donde participaron sus películas y él no se hizo presente de ninguna manera, o apenas con un mensaje manuscrito de un par de líneas, aquí aceptó de buen grado una peculiar conferencia de prensa via FaceTime, a través de un teléfono celular. “Los films deben mostrar aquello que no se ve de ningún otro modo, ni siquiera en Facebook, pero podemos hacer las cosas de un modo distinto”, señaló mientras no dejaba de fumar un puro y de toser y de sonreír, divertido con la situación. Para ello, en vez de la imagen, habló del sonido, que en Le livre d'image ataca desde todos los rincones de la sala, en una suerte de polifonía cuadrofónica. “El sonido no debería estar muy cerca de la imagen. Hay que separarlo, establecer un verdadero diálogo, una discusión incluso con la imagen”. No lo mencionó, pero si hubiera que encontrar un referente para su nueva película sería Guy Debord: como él, Godard también está rabiosa, poéticamente en  contra la sociedad del espectáculo, esa que hoy, más que nunca, ha sustituido la vida y el mundo por su imagen representada.

sábado, mayo 12, 2018

TOMAR LA PALABRA: ABORTO LEGAL!!!

Las12,11 de mayo de 2018
Tomar la palabra
A contramano de las descalificaciones de curas, sectores ligados a la Iglesia y periodistas conservadores que buscan minimizar la pelea por el aborto legal, seguro y gratuito como una convocatoria burguesa y de clase media, las mujeres de sectores populares y del conurbano salen a contar sus experiencias como madres adolescentes, estudiantes secundarias, amigas, víctimas de violencia, protagonistas de aborto y las lesiones del miedo, la infertilidad, el desamparo y los prejuicios. Y, por eso, sacan el pañuelo verde, más allá de la General Paz y las barreras ABC1, y piden que el Congreso de la Nación quite de la clandestinidad, la muerte y los efectos colaterales del prejuicio contra las adolescentes, empleadas domésticas, madres, trabajadoras y estudiantes.
Imagen: Constanza Niscovolos
Isabel Conde tiene 69 años y es la primera vez que lo va a contar. Isabel no se llama Isabel, pero no quiere lastimar a nadie con la historia que la lastimó y le mutiló la vida. Ella tenía 20 años, trabajaba como aeronáutica y salía con un hombre que la doblaba en edad. Su papá era policía y muy machista. Se quedó embarazada la primera vez que tuvo sexo en su vida. No se animó a tenerlo por miedo a su papá. “Decidimos hacer un aborto”, dice en un plural que incluye al hombre que fue su marido hasta que falleció. “Él me consiguió un médico y fuimos. Yo al otro día sentía muchísimo dolor pero no podía decir nada ni en mi casa, ni en el trabajo. El médico que me había realizado el aborto en su consultorio trabajaba en la clínica B. y cuando fuimos me internaron por una infección derivada en peritonitis de ovarios. Durante diez días no reaccioné y al final salí. Tuve pérdidas durante cuatro años y las trompas de Falopio quedaron tapadas. En la biopsia del legrado vieron que me habían dejado placenta adentro. Por ese motivo nunca pude tener hijos”, dice Isabel. Y dice: “Me arruinaron la vida”. La infertilidad es una de las consecuencias de la clandestinidad. No el deseo de no ser madre nunca, sino no poder ser madre en algún momento y no poder serlo por una mutilación que no se corresponde a los riesgos de la intervención, sino a los riesgos de la clandestinidad en la que son llevadas las intervenciones. “Nosotros pensábamos tener cinco chicos y no tuvimos ninguno”, dice, por primera vez, en voz alta, con los ojos claros casi transparentes, como las lágrimas que la recorren, casi no reconociendo las palabras que son dichas mientras el Congreso nacional debate el aborto legal, seguro y gratuito. “Tantos años callamos”, dice, ya en pasado Isabel. Y recrudece su voz, acostumbrada a ser templada para no desentonar, como el gris que la viste, con los días de lluvia encapotada: “A mí me abrieron como un chancho”. Dice y decide decirlo con su nombre, aunque duela o anoticie a los que, hasta ahora no sabían nada. Isabel se llama Diana Campos. Y después de terminar la nota, ella dice que quiere decirlo con su nombre. Y nombrarse también es una forma de hacer historia.
Desde periodistas conservadores, curas o sectores ligados a la Iglesia se quiere minimizar la marea verde que pide por el aborto legal, seguro y gratuito como un problema o un interés de sectores medios o, en la brutalidad VIP de la muñeca de Pablo Sirvén, editor de La Nación, “Excitación burguesa por el aborto legal”, como tituló una burla símil retrato de mujeres desesperadas, ardientes o descontroladas frente a una oferta, una liquidación o frenar la mortalidad materna por la que murieron 46 mujeres en el 2016 como efecto de la clandestinidad del aborto (aunque en la nota se desconocen las cifras oficiales del Ministerio de Salud de la Nación).

El embarazo, el aborto y la maternidad no son ni deseos ni decisiones neutras, ni fuera de la clase, la familia, el barrio, la casa, las relaciones amorosas o violentas, ni los proyectos de vida posibles o imaginables en cada mundo según la clase, el género, la etnia y el territorio. A veces, donde se arrinconan las posibilidades, la maternidad se agranda como mundo posible y propio frente a otros mundos imposibles. Pero, arrinconada por la necesidad o la muralla de otras posibilidades, autónoma o extorsionada por el ajuste de las cuentas, la maternidad sí tiene diferencias de clase, en sus formas, en sus edades, en sus multiplicidades y en sus deseos.
Ni la maternidad, ni el aborto atraviesan a todas las mujeres por igual (que nunca son todos iguales). Pero la realidad sobre el aborto le toca a todas, a las más chicas, las más grandes, las que tienen muchos hijxs y no pueden o quieren tener más o las que quisieron tener (como Diana) y sintieron que el filo de la clandestinidad sin la mirada estatal ni las garantías de un sanatorio habilitado o un hospital público le cortaron las posibilidades solamente por la impunidad de no poder hablar, ni denunciar. La pelea por el aborto legal, seguro y gratuito no es producto del hipo de la excitación burguesa ni el color de un pañuelo que solo se ve en centros urbanos. El verde es parte del agite conurbano.

Rocío Cabrera tiene 16 años. Entre ella y Diana hay más de medio siglo de diferencia. Pero las dos tienen pañuelo verde. Rocío lo lleva atado a la mochila con la que recorre las vías de la estación “El Jaguel” y esquiva las selfies que tapa con sus manos. Su pelo es rojizo y no la deja pasar indiferente y su voz se alza cuando sus compañeros de escuela religiosa tiran el latiguillo: “Si te abriste de piernas bancatela” con la que el cielo parece derrumbarse contra los talones de las mujeres empecinadas en un deseo sin precios que pagar. A ella le dicen feminazi y le cuestionan que no puede pertenecer a un grupo de exploradores y estar a favor del aborto legal. El pañuelo de la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito excede su demanda y se vuelve una bandera por la libertad. “Un profesor me dijo si podía guardar el pañuelo en clase porque al colegio no le gusta meterse en temas políticos. Pero yo no lo guardé. Lo dejé en el escritorio”, se planta. ¿El debate sirve? “Para algo sirve. Yo antes no sabía nada del tema. Y ahora sé. Me encantó cuando Verónica Lozano dijo que nos pongamos en el lugar de la mujer. Me encanta escuchar los debates”, valoriza Rocío. Vuelve de inglés un sábado, donde los negocios van más allá de las rejas, se envuelven morrones rojos antes de la estación y si el tren llega tarde las paredes se trepan como caminos verticales para ganarle tiempo a la vida suburbana, siempre con más tiempo que pagar por llegar al mismo lugar desde donde todo emana: Constitución.

Gabriela Velázquez tiene 35 años y cuatro hijos, también como Rocío, chicos y grandes, es acompañante terapéutica y solía acostarse cuando toda su familia se levantaba, pero ahora está desocupada. Ella vive en Luis Guillón. Y pasó por dos abortos. Después de tres no podía tener más hijos. A ella le ponían inyecciones en la salita del barrio, pero, por un desequilibrio hormonal, se quedaba embarazada igual. Y se negaban a ligarle las trompas. Hasta que la ley que quitó las trabas a la anticoncepción quirúrgica le dio su derecho a una forma de cuidado segura. “Es el mismo sentimiento cuando no querés tener que cuando querés. La vida cambia por completo”, explica. Y también que le duele. Es, todavía, una experiencia que la lastima. Y por la que decidió tener a su último hijo. “No es algo lindo, ni es algo fácil”, sintetiza. Su marido, que trabaja como custodia, pagó casi un sueldo para que haya un médico. “Es algo de la pareja, no lo hice yo sola”, engloba. Y también pone a muchos de los argumentos anti derechos que se ven desfilar por el Congreso como puñales que todavía la lastiman con las condenas sobre su decisión. “Lo que te enseñan de chica te queda. Todo lo que me dijeron en contra todavía me hace sufrir”, comparte. Y pide no frivolizar el acceso al aborto, pero no condenar a las mujeres a una hoguera.

La imagen de las mujeres quemadas como brujas en la Inquisición parece una metáfora para traer al siglo XXI los pecados eclesiásticos de la Edad Media contra la sabiduría e independencia femenina ridiculizada en viajes en escobas y narices granudas con tinta de pieles verdes. Pero la Edad Media es una muralla que aparece como una literalidad conurbana en la historia de Ileana Groppa, de 51 años, sobreviviente de violencia de género y hacedora de suculentas en las ferias de Monte Grande, en la que las hojas se escapan también de la falta de tierra. Trabaja como niñera y también con sus plantas, en el barrio Malvinas Argentinas, de Monte Grande. Pero nadie más la vuelve a encerrar.
–Yo hice aborto con inyecciones –comienza a contar Ileana. Y eso es la parte que más la alivia de toda su historia.
–Yo tenía una pareja con la que no quería tener hijos –y eso, precisamente, no fue el problema, sino escapar de la maternidad forzada, de una vida forzada, de una vida encerrada. Con candado. Literal. Como en la Edad Media. En el barrio Malvinas Argentinas, en Monte Grande, el conurbano donde las mujeres hablan y aun así no se las escuchaba. Porque el problema es el mismo en la penalización del aborto y en la violencia: que la palabra de las mujeres no valga.
Constanza Niscovolos
–Yo no quería y él sí. Tenía 25 años y un nene de tres años. El padre de mi primer hijo se emborrachaba y me pegaba. Pero lo hizo tres veces nomás y me fui a la casa de mi mamá. El problema es que también me quería ir. Y cuando lo conocí me fui a vivir a la semana de conocerlo. Yo les decía en la salita que no me den pastillas porque me hinchaba como un sapo, pero me daban igual y no otra cosa. Y si él me las encontraba me las tiraba. Yo no trabajaba y solo tenía plata para comprar la comida. Pero le pedí a mi mamá porque si él se enteraba me iba a obligar a tenerlo. Fui a la farmacia y me di siete inyecciones a la tarde cuando él se iba a trabajar como albañil –relata.
Las inyecciones fueron una forma de decidir en la clandestinidad, pero de decidir sobre su vida. Una posibilidad que se fue extinguiendo como el fuego en sus ojos.
–El estaba encaprichado que quería tener un hijo. Me descubrió anticonceptivos y me encerró. Me dijo “Ahora vas a quedar embarazada”. Me obligaba a tener relaciones todos los días. No me dejaba salir a la calle. Yo tenía desesperación por separarme y mis papás no me creían. El cerraba la puerta de calle y ponía un candado que solo se podía abrir del lado de afuera. Tuvo un hijo y él solo lo venía a abrir para que fuera a buscarlo al jardín –cuenta como si fuera posible contar la esclavitud sin heridas.
–¿Qué iba a hacer si mis propios padres no me creían? –se pregunta en el látigo que más le duele, todavía, el que repite y la hace sollozar: la desconfianza. El día que su mamá descubrió que el candado era real le dijo que se vaya a su casa y ella empezó a limpiar casas. El les hizo un reproche a sus padres. “¿Dónde voy a conseguir ahora una mujer como ella?” y se refería a dos características: joven (16 años menor que él) y hacendosa (una empleada doméstica sin derecho a pago ni a aire libre). Y ella tuvo que soportar la violencia sexual en forma de extorsión: “No te voy a dar plata para el nene si no te seguís acostando conmigo”, le dijo. Ella hizo la denuncia, con un hijo de 11 y otro de 3. Otra vez no la escucharon.
–Hace veinte años era así. No te escuchaba nadie –dice Ileana–. Pero también dice que eso tiene que cambiar: “Hay que escuchar más a las mujeres y creerles”.
Y escuchar también implica cambiar. “¿Cómo pudieron hacerlo?”, decía Andrea Velázquez, que ahora tiene 34 años y dos hijas de 15 y 9 años, cuando se enteraba que sus compañeras de secundario decidían interrumpir un embarazo. “Una va evolucionando en sus pensamientos”, compara. Y valoriza: “Me sirvió el debate y los que dicen que es un asesinato tendrían que ayudar más a las madres adolescentes”.
–¿Qué vas a hacer? –le preguntó su mamá y le dejó las opciones a las claras. “Yo decidí tenerla y estaba orgullosa de mi decisión. Ahora también. Pero antes juzgaba y ahora no. No hay que condenarlas porque las que quedamos expuestas somos las mujeres”, diferencia.

Andrea se define como parte de una clase trabajadora y de un barrio humilde, Santa Catalina, en Luis Guillón. Su mamá es enfermera y crió sola a sus tres hijas. Ella se quedó embarazada en la mitad de la cursada y atravesó el colegio con la panza imponente de orgullo. Pero no fue tratada ni como una heroína, ni con el sostén imprescindible, en los tiempos, materias y respaldos para que la maternidad, sea como sea, no sea una barrera a seguir estudiando. “Todavía juzgan a las chicas que abortan, pero cuando lo tenés no te ayudan. Ni el papá, ni en el colegio. A mí la directora me dijo que me vaya a mi casa. Yo me quedé y tuvieron que bajar el curso para que yo no suba escaleras con la panza y el último año estaba con la lactancia y mi mamá me llevaba a la nena para que le de la teta. Pero solo te ayudan para estudiar porque si querés ir a depilarte o ir a tomar mate con una amiga parece que no tenés derecho aunque seas adolescente. Me hubiera gustado estudiar medicina, pero no tuve apoyo. Empecé a trabajar de limpieza y para empresas de cuidado de personas mayores para salir adelante y todos los trabajos son en casas de familia en Capital. Es imposible movilizarte con una hija para estudiar y trabajar. Ahora yo a mi hija la llevo a la ginecóloga porque un embarazo adolescente te cambia para siempre la vida. No podés estudiar ni proyectar y siempre la responsabilidad es cien por ciento de la mujer, aunque te ayude el padre o la abuela. Y eso también está mal. Y encima las adolescentes somos muy juzgadas cuando vamos con una criatura a la salita”, dice como si todos los círculos que juzgan a las mujeres se entronizaran sobre sí mismos. Dice y pide: una cancha de handball para su hija y sus compañeras que se quedaron expulsadas de los tres pasos con la mano levantada que separan a la pelota del arco y del que se volvieron nómades conurbanas por falta de cancha.  “Las chicas no solo quieren bailar”, protesta Andrea.

Y para las que quieren bailar -pero no solo bailar- está Débora Masturini que hace clases de zumba feminista y convoca a actos, junto a la Secretaria de Desarrollo de la Municipalidad de Estebán Echeverria, contra el acoso callejero, con la consigna clarita de “Sí, es para tanto”. Ella misma cuenta que le robaron ayer arriba del 165 y que corrió en la calle entre el colectivo y el tren  pero que decidió no dejar de ir a un cumpleaños porque salir es una convicción política. Y la amistad también. El viaje ahora es en el tiempo. Débora tiene 29 años y cuando tenía 16 años su mejor amiga del colegio de Adrogué abortó dos veces, a los 16 y a los 17. “Las dos veces la mamá le dio la pastilla. Pero la dejó sola para que la pase mal como castigo, sin contenerla ni decirle nada. Yo estaba con ella y lloraba y lloraba. Ninguna de las dos sabíamos nada. Pero lo traumático fue la clandestinidad de estar en una pieza sin saber ni qué preguntar. Ella dice que está a favor del aborto legal porque si hubiera sido legal hubiera tenido asesoramiento. El trauma es por la soledad, la falta de información y la idea de castigo”, subraya. Débora fue pro vida, según sus propias palabras. “Para mí fue un golpe horrible acompañar a mi amiga y sentía que estaba mal el aborto. El debate en el Congreso y estar en el territorio, donde pasan las cosas, me hizo cambiar de idea, como dice Darío Sztajnszajber “es política, no metafísica”. ¿Qué hacemos con la realidad? Tenemos derecho a la salud.

“La despenalización social ya está ganada”, suma Romina Spitaleri, docente, de 36 años, de Almirante Brown. “Hace diez años te tenías que cuidar mucho en un barrio de usar la palabra aborto porque había mucho rechazo y hoy son las chicas las que te piden hablar de aborto y te preguntan donde se venden los pañuelos verdes”, compara. Una de las chicas que se lo pide es Dalila Duarte, que tiene 17 años y sale, con fiebre, de su casa, custodiada por su mamá Mariela que la sigue a todas partes, porque la temperatura no le baja las ganas de hablar, aunque la lluvia finita se sienta como parte del cuerpo y las miradas la atraviesen en cada paso que da por las veredas que dan a la vía. Y ella le hace frentes con su flequillo que la resguarda de no mirar a todos la que la miran y sus pestañas negras que la vuelven todavía de mirada más potente. Ella se queja de la falta de información en el colegio y que los debates solos no alcanzan. “Yo quisiera que viniera a alguien a informar de los abortos clandestinos y de las muertes. Yo estoy re a favor del aborto legal. Dicen que si no lo quieren tener lo den en adopción y no es tan fácil. Ayer un chico fue a buscar preservativos y no había. Si no es fácil todavía conseguir preservativos es fácil echarle la culpa a las mujeres y decir que abren las piernas”.

Romina pone como ejemplo a su mama en una maternidad compañera. “Mi mamá me lleva a la salita y se pone hasta la alarma para que no me olvide de tomar las pastillas. Pero otras le dicen “no tengas novio” a las hijas y se creen que con eso lo arreglan. Pero en el colegio no me hablan ni de como poner preservativos, ni de como usar las pastillas. Si no es por mi mamá no sabía nada. Una amiga pensaba que acabar afuera es un método anticonceptivo y se quedo embarazada. El chico se fue a San Luis y la dejó sola. Nosotras juntamos para los pañales”, describe. Romina tiene tatuajes en su brazo pero también tiene tatuajes indelebles: los que no se hizo para darle la plata ahorrada a su amiga. Y eso también la marca. La mamá le anuda el pañuelo verde. Se lo acomoda, como se acomodan tantas cosas en las veredas donde se camina. “A ella el tema del feminismo la ayudó un montón”, dice y rescata “por suerte”. Los cortes de dolor y los noviazgos violentos no se alejan con fe ciega, sino con abrazos y con palabras para que el futuro valga la pena. “Yo le hago pata en todo”, dice Mariela. Y hacerse pata es una forma conurbana de feminismo. Se alejan, pero se quedan varadas en el puesto donde la ropa interior, se acomoda en la vereda. Miran un conjuntito. Rojo. Se alejan de la mano. El futuro es de ellas. Y está grabado en la piel aunque todavía falta para que el tatuaje llegue.