sábado, abril 18, 2015

TRAFUL ME LLAMO POR MI NOMBRE




Unidad 9 Penal de La Plata, Pcia. de Buenos Aires, Argentina
Dos abrazos, y un recuerdo

Marta Zabaleta



Se llama así tu sangre, la que chorrea dadivosa sembrando estela en la puerta de la jaula. Se desperegrina y vuela, soñando que parte las paredes, bebe el cielo.

Se silencia, se para entre ladrillos de esmeralda, relumbra  de  alquitrán y guizque pésimo, la requisan, la escupes, te penetran, les saludas, te cachetean, le besas, toman mate, leen a Gardel, le das Galeano: como si fueron ellos también, los carceleros, humanos. Los presos están muertos. Berra.

 Pero no, uno arrastra un cubículo con heces y por mi nombre, me llama. Mi sangre le ha bendito, mi sangre que derrama. Le culetean el alma.

Más requisa, más para los que estén vivitos y coleantes,;dénle balas. "A la chiquita, un medio bizcocho, así cuando de  jovencita no me mata..."

 Vestidos detrás de una parada, un antojo, una medalla, me miran en La Plata con los ojos bajos. Los trasladados

Y te besan contra tu fuerza, te salivan, te amenazan con balas, les sonríes, tu no mientes,

te meten más palos, te deshojan las flores, te quitan al prisionero pero eso sí, nación obliga, Argentina es muy culta, te devuelven en Devoto tus cartas.

 "- Son tan bonitas tus cartas, vieja de mierda..."- y yo les creo, mis cartas  a Gardel, mis trasnochadas cartas de los silencios rabiosos que rondan de madrugada, el hombre y su acechanza, la patrulla y su carga, ralla, arrulla, pasa, para...y el vecino y su vela, el portero y su sueldo, y yo

que quiero ser distinta, no parecerme a todos los que delatan, callan, traumatizan, apoyan, creen, defalcan, cogitan, bombardean, gritar al mundo reunirlo en una plaza romperme los zapatos debajo de una estatua.

Ya moriste Anahai, no somos mucho, o somos nada.

Levantá la cabeza de memoria, tragá la bosta, pero no beses su bota, que te quede la bronca y que te queden la ganas de ganar. Y no me sudes en la sangre derramada. Limpiála y lávame... acordeón de las tristezas de la tarde que no ha llegado, aún no es la hora de las bestias, arrúllame en tus cuerdas de guitarra,   

soy la nación, aguántame, mi hermano. No me desangres.No te empecines en mi sangre coagulada. Toma mi mano. Vamos

 

                                                                                                                                                 Marta Zabaleta© 2003

revisado el 18 de abril 2015 , Londres
  
  
 
La cárcel de  Devoto

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