POESIA ARGENTINA -Antonio Cruz- Santiago del Estero./LUCIA CAROMNA-Chilecito, La Rioja
ANTONIO CRUZ
(Frías-Santiago
del Estero-Argentina)
TORMENTA NOCTURNA
Brama perturbador el trueno
y
un destello certero
ilumina
la borrasca.
Espejo
negro,
el
agua que corre por las calles,
refleja
resplandores
de
una tormenta
que
alimenta quimeras.
Concierto extraño
de
fuegos y tambores;
pretexto
para
la punzante soledad
hecha
poema.
LUCÍA
CARMONA
(Chilecito-La
Rioja-Argentina)
MARÍA
In memoriam
A mi hermana, la gran poeta María Carmona Zamora
En el descubrimiento del poema
Ya la arena se había transformado en tornasol
Y el canto de los gallos en cábalas extrañas…
Todavía podemos encontrar la frescura
en patios de la infancia
vueltos hacia un aljibe eterno
si recorres la sombra del muro
y la traspasas con ojos infinitos,
abiertos para siempre.
Hoy estás presa de todas las fronteras
y han huido poemas por canales angostos
hasta un río profundo, sin sonidos.
Cuando piensas
se desatan los nidos de pájaros ausentes
y el silencio avanza hacia la nada,
cae sobre su propio cuerpo
y no es más que silencio lo que queda.
Cuando quieres recordar
te asalta una marea inexplicable:
tan sólo entrelazados
fragmentos de pasado,
trozos de hoy volviéndote la espalda,
Continúan al sol
los mismos árboles
y el nombre de los pueblos es el mismo
pero te asomas y te pierdes
en el escenario de la batalla..
Tu pensamiento viene y va
con la misma celeridad
de una abeja libando,
de un fantasma cruzando la pradera.
Hay dos geranios
en la vieja maceta,
unos racimos de uva,
un verano sin señas
y te aguardan la tierra y sus hazañas
y el viejo labrador
y la madre dulcísima,
te aguardan
no sé en que empecinado recodo del camino
y tienes
las mismas manos que ya no miras
y la antigua sonrisa que se pierde.
Solamente tus ojos
vacíos
nos siguen desde un rincón del tiempo.
Sin palabras, sin nombre,
ni pasos hacia el mundo.
¿Te llamas como te llamabas
o es que acaso la muerte
ha izado sus banderas
en mitad de tu frente
y aún estás despierta
custodiando el hallazgo?
In memoriam
A mi hermana, la gran poeta María Carmona Zamora
En el descubrimiento del poema
Ya la arena se había transformado en tornasol
Y el canto de los gallos en cábalas extrañas…
Todavía podemos encontrar la frescura
en patios de la infancia
vueltos hacia un aljibe eterno
si recorres la sombra del muro
y la traspasas con ojos infinitos,
abiertos para siempre.
Hoy estás presa de todas las fronteras
y han huido poemas por canales angostos
hasta un río profundo, sin sonidos.
Cuando piensas
se desatan los nidos de pájaros ausentes
y el silencio avanza hacia la nada,
cae sobre su propio cuerpo
y no es más que silencio lo que queda.
Cuando quieres recordar
te asalta una marea inexplicable:
tan sólo entrelazados
fragmentos de pasado,
trozos de hoy volviéndote la espalda,
Continúan al sol
los mismos árboles
y el nombre de los pueblos es el mismo
pero te asomas y te pierdes
en el escenario de la batalla..
Tu pensamiento viene y va
con la misma celeridad
de una abeja libando,
de un fantasma cruzando la pradera.
Hay dos geranios
en la vieja maceta,
unos racimos de uva,
un verano sin señas
y te aguardan la tierra y sus hazañas
y el viejo labrador
y la madre dulcísima,
te aguardan
no sé en que empecinado recodo del camino
y tienes
las mismas manos que ya no miras
y la antigua sonrisa que se pierde.
Solamente tus ojos
vacíos
nos siguen desde un rincón del tiempo.
Sin palabras, sin nombre,
ni pasos hacia el mundo.
¿Te llamas como te llamabas
o es que acaso la muerte
ha izado sus banderas
en mitad de tu frente
y aún estás despierta
custodiando el hallazgo?
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