Si mis palabras pudieran tener alguna relevancia, creo que seria básicamente porque existen otras personas que se unen o unieron en los caminos de sus vidas con la mía.
MUJERES RECLAMAN SU LUGAR EN LA INDUSTRIA DEL CINE
Las imágenes después de la pandemia
Desde
Acción, y también desde el Frente Audiovisual Feminista Federal, que
nuclea a más de una decena de colectivos de todos los rubros de la
actividad audiovisual, reclaman paridad en los premios de los concursos,
los subsidios y una política que atienda la urgencia tanto como la
desigualdad estructural.
"Sol, directora de fotografía y cámara-2018", de la muestra MujerES Cine de Valeria Fiorini Imagen: Valeria Fiorini
En
el mundo del cine y la producción audiovisual, para las mujeres –y ni
hablar para quienes escapan al binarismo de género—, hasta las buenas
noticias vienen con gusto amargo. En tiempos de pandemia, la actividad
está completamente paralizada, los rodajes suspendidos no se sabe hasta
cuándo, tampoco hay fechas ciertas de pago por trabajos ya realizados y
hay familias que reciben bolsones de comida repartidos por el sindicato
SICA. En el peor momento, filmar en la Argentina parece ser “cosa de
hombres” si se tiene en cuenta que el Instituto Nacional de Cine y Artes
Audiovisuales (INCAA) reabrió el concurso Raimundo Gleyzer
sin criterio de paridad para los resultados. ¿Por qué si el 61% de las
egresadas en carreras audiovisuales son mujeres, en los puestos de
trabajo la proporción se invierte? En largometrajes hay un 61,76% de
hombres, mientras en publicidad, son 66,62%. Tanto, que las identidades
trans o no binarias ni siquiera son contempladas en el informe elaborado
por el Observatorio de la Industria Audiovisual Argentina (OAVA) en
julio de 2019. No son números, son ideas, proyectos, posibilidades
laborales que se cercenan. Una pregunta que queda picando es ¿por qué será que
para los hombres la gran mayoría de los “mejores” proyectos son
encabezados por sus congéneres? ¿Será que ellos representan una forma
hegemónica de mirar la vida y sólo pueden reconocerse allí? En las
respuestas está la necesidad de regular la paridad, iniciativa que toma
forma en las industrias culturales del mundo. Desde hace unos cuatro
años, más de una decena de agrupaciones de mujeres, lesbianas, personas
no binarias y trans del cine de todo el país vienen activando en el
Frente Audiovisual Feminista Federal (FAFF), que reclama paridad. La
covid-19 lo empeoró todo: sin trabajo ni perspectivas de retomarlo,
fuera de las ayudas estatales, no saben cómo hacer para que las vean.
Dentro y fuera de las pantallas, se trata de enfoque, encuadre, luces y
sombras. Desde Acción, colectivo de mujeres directoras, productoras,
guionistas, técnicas y actrices en Acción para fomentar políticas de
igualdad de género en el medio audiovisual, “la principal preocupación
es que el cine está totalmente parado desde el inicio de la pandemia y
se supone es una de las últimas actividades que se va a reiniciar. No
tuvimos ninguna respuesta de parte del INCAA, tenemos un instituto
cerrado que no está dando respuestas a las necesidades, de los pagos
pendientes a productoras, de la resolución de problemas urgentes con una
cantidad de expedientes. No hay un proyecto no sólo para la pandemia
sino para el fin de la pandemia. Estamos pidiendo algún tipo de
solución. Inclusive hemos pedido subsidios directos para personas en
situación de mayor vulnerabilidad”. Las integrantes de Acción
puntualizan que “el estado está presente, pero el INCAA sigue ausente.
No tenemos ningún tipo de ayuda, ningún proyecto. La pandemia exige
algunas respuestas tremendamente coyunturales, oportunas, necesarias,
imaginativas, para que la gente pueda estar mejor”. Un tema que les preocupa especialmente es la reproducción de
películas en plataformas. “En pandemia, Cinear subió las reproducciones
el 400 por ciento, pero a quienes hacemos cine eso no nos significa
ningún ingreso”, plantea Acción, que es parte también de FAFF, donde se
nuclean colectivos de todo el país, y de las distintas actividades
audiovisuales. Convocadas para una entrevista por zoom para Las12,
cuatro mujeres de distintos colectivos que integran el Frente sumaron
sus miradas al momento extraordinario –y dramático—del sector, que trae
también la oportunidad de desmontar las formas anquilosadas del hacer,
para que entren nuevos colores en la paleta. ¿Es un horizonte posible para mujeres y disidencias la realización
audiovisual? La matrícula de las universidades y escuelas de todo el
país parece habilitarlo. El problema es el después. “La accesibilidad es
compleja, porque de esa camada de egresados, si en ese curso había 50 y
50, probablemente el 12% de las mujeres consiga trabajo. Entonces
¿adónde va el resto? Empezas a desmoralizarte, a conseguir laburo de
otra cosa, y te vas saliendo de la rueda. Sos docente, con suerte, o
empezas a trabajar en un supermercado. Te vas saliendo del mapa
audiovisual. Por eso, los tres ejes son la accesibilidad del trabajo, la
permanencia en el trabajo y el crecimiento. Deberíamos pensar en las
políticas de permanencia y crecimiento”, apunta Sabrina Farji,
directora, guionista y productora, integrante de Acción y de la comisión
directiva de la Asociación La Mujer y el Cine. Su rodaje, que iba a
empezar justo cuando se declaró la pandemia, está suspendido sin fecha
cierta. Julia Zárate, directora y productora, participa de la nota en medio
del puerperio. Tuvo un hijo en plena crisis sanitaria. Como integrante
de la Plataforma MUA, plantea: “Llegamos a este contexto de crisis total
porque venimos de una historia de desigualdad. Los números para mí son
muy importantes porque nos ayudan a ver el contexto, dónde estamos
paradas y para entender lo importantes que son las políticas públicas
que vayan más en profundidad. Más allá de tener jurados equitativos y
federales”. Según el informe del OAVA, sólo un 17 por ciento de los 160
proyectos presentados al INCAA en 2018 tenían directoras. “No es sólo
pensar un jurado y un premio equitativo, sino generar políticas públicas
que hagan que las mujeres vayan en masa a presentarse, y tengan las
condiciones y las posibilidades para la equidad también en la cantidad
de proyectos proyectados”, plantea Zárate en reclamo de “una política
pública que haga esfuerzos para que lleguen las mujeres y las personas
LGBT a concursar, que entren, que estén capacitadas, que puedan
presentar proyectos, llevar adelante producciones”.
Julia Zárate (foto: Connie Martin)
Porque la paridad en los comités del INCAA y los jurados de los
concursos es una conquista que ya alcanzaron las mujeres de la industria
audiovisual, a puro trabajo colectivo. Por eso, ahora el reclamo, que
FAFF hizo por escrito, es que el concurso federal Raimundo Gleyzer del
INCAA contemple la paridad para otorgar los premios. “Ya que hay una
división por género cinematográfico y así como se hace por regiones,
también podría haber una diferenciación, que es una forma de administrar
ese fondo. La perspectiva de género debería también ser un ítem a tener
en cuenta en la distribución de los dineros”, apunta Andrea Testa,
también directora e integrante de la productora Pensar con las Manos. Farji considera necesario "que los derechos sean igualitarios y
equitativos, y que si hay fondos públicos deben ser repartidos 50 y 50.
Eso es una claridad que todas nosotras tenemos, y es algo que va más
allá de la pandemia. Lo que primero se logró es que hubiera la
resolución por la paridad en los comités del Incaa. Pero, si va a haber
premios, que también sean otorgados de forma paritaria”. No es algo que se les ocurra a las cineastas de Argentina, sino que
es un debate en el mundo. “En España es una batalla ya ganada, porque La
Fundación Carolina, que es uno de los que dan dineros a Ibermedia,
comprendieron que si no se daban los premios con igualdad, se retiraba
ese apoyo y este año por primera vez se está tomando en cuenta. El año
pasado se hizo esa señal de alarma en Ibermedia porque había de 20
varones y 2 mujeres por ejemplo, y este año, son 11 mujeres y 9 varones y
son proyectos buenísimos, o sea que estas acciones son las que
promueven y fomentan la igualdad, pero también provocan que haya más
mujeres escribiendo, queriéndose presentar, porque si no, es muy
desalentador, con todos los esfuerzos y sacrificios que hace una mujer
para presentarse”. En esto, Farji es contundente: “Es una decisión
política promover esa igualdad”.
En el mundo de la animación también hay mujeres, aunque generalmente
haya que esperar para encontrarlas en los créditos. Juli Tagger es
productora, directora, guionista de animación, y forma parte de FAFF
como representante de mujeres en industrias tecnológicas audiovisuales y
digitales. Es, además, sobreviviente de violencia machista. “Las
mujeres en animación no tienen empresas, básicamente los que tienen
empresas en nuevas tecnologías son los varones, todos los estudios son
de varones. Y nosotras históricamente estamos muy acostumbradas a
trabajar de productoras, tenemos habilitado el rol de productora, porque
somos las que hacemos que suceda, como en la casa, como en la vida.
Somos directoras de animación, somos directoras de arte de animación.
Somos diseñadoras. Cuando vos ves los títulos de una película de
animación, escondidas, abajo, aparecen las mujeres", plantea Tagger y
apela directamente a las autoridades del INCAA. "Tienen la oportunidad
de hacer algo tan grandioso como cambiar la historia y que ojalá que lo
usen”, plantea el reclamo de paridad en los resultados del concurso de
animaciones cortas. Farji suma que la pandemia es también una oportunidad para quienes
hacen animación. “Esta coyuntura, por ejemplo, para todo lo que es
animación, se podría impulsar con políticas específicas. Yo no puedo
salir a filmar, estoy fregada. Se me paró un rodaje y no puedo filmar.
Los únicos que podrían estar trabajando, más allá del quilombo que
implica que pueden trabajar en la casa pero que lo tienen organizado,
son animadores y editores”, apela. La convocatoria al Raymundo Gleyzer, destinado a federalizar y
democratizar la producción audiovisual que había sido discontinuado por
el gobierno de Mauricio Macri, generó expectativas. Pero las autoridades
del INCAA descartaron instalar la paridad en los premios, y eso le
quitó lustre a la vuelta del Gleyzer, que era esperada por el sector. Es
que fuera de la ventanilla continua, donde se evalúan los proyectos de
directores o directoras con antecedentes, y de la vía digital
documental, que viabiliza las propuestas de ese género; el acceso a
financiamiento para llevar adelante películas es una carrera de
obstáculos donde, claro, mujeres –y ni hablar disidencias— tienen las
pruebas más grandes y difíciles. Testa es contundente en el efecto nocivo de la gestión macrista en el
INCAA. “Lo que hicieron fue polarizar la producción en audiencia masiva
y audiencia media. Segmentó así el fomento a la cultura del cine,
puesto desde una mirada de audiencias, en donde la audiencia masiva son
las 5, 6, 7 películas masivas de las que nos podemos imaginar los
títulos, y de qué tratan. Seguramente son las más patriarcales, las que
tienen esa idea del consumo del cine, de productoras ligadas quizás a
canales televisivos, con capitales privados. Y esas películas de
audiencia masiva entraban en un sistema de riesgo de inversión que no
pasaba por comités de selección. O sea, el estado financia esos
proyectos con una mirada muy mercantilista”, describe. Para Farji es importante “abrir el debate sobre si el INCA tiene que
ser una fábrica de éxitos, o justamente promover una mirada nacional y
justamente, subsidiar a aquellos que más lo necesitan”. Pero pone sobre
la mesa otros temas: “Y también podríamos replantearnos la palabra
negocio, o lo que sería la audiencia Masiva, cuando todavía no sabemos
si va a seguir habiendo cines, porque, o sea, esas películas tienen
solamente un recupero a partir de la entrada de taquilla. Al no existir,
no sé, va a haber que replantearse también esas miradas”.
foto: MUA Mujeres Audiovisuales
Zárate suma la necesidad de construir audiencias para otras
producciones. Considera que durante los doce años del kirchnerismo, las
políticas audiovisuales apuntaron con mayor énfasis a la producción de
contenidos --lo que generó muchísimas creaciones de gran calidad-- que a
la creación de audiencias. “Hay un tercer punto que tiene que ver con
las representaciones en las pantallas y acá lo voy a mechar con el tema
de las audiencias que para mí es importante, porque hay una construcción
de la audiencia. Hubo una cantidad de miradas y de producciones pero lo
que no hubo fueron pantallas y audiencias para todo eso. Entonces, al
mismo tiempo que te construye esa audiencia y se construye ese cine
nacional y ese audiovisual nacional diverso, plural, feminista, hay que
reconstruir las audiencias. Para mí no es un tema menor. Necesitamos
producir grandes contenidos para grandes audiencias, pero que no sean
los mismos que se producen siempre. Y si se recorre ese camino, se puede
pensar en una forma de representación que no sea sexista. Si miras los
números, aunque no hay muchos estudios al respecto, los números sobre
las formas de representación permiten advertir que estamos realmente
mal. Ni hablar las personas LGTB, que tienen un montón de cosas para
decir y una mirada sobre los contenidos que es súper innovadora, y
revolucionaria en un punto”, lanza. Es que mirar películas, consumir producción audiovisual, es una
actividad preponderante de la época, completamente hegemónica en tiempos
de encierro. Y sin embargo, las cuotas de pantalla, las utilidades para
quienes realizan los contenidos, son temas que llevan más rezago. “En
la cuota de pantalla se juega todo. Está la posibilidad del estado de
obligar y exigir a las plataformas de streaming una cantidad, un
porcentaje de películas nacionales, como sucede en Francia, no es algo
que inventamos acá. Lo que pasa es que hay una pulseada política contra
las grandes compañías. La gestión anterior no dio esa batalla, hay que
ver si esta gestión se anima a darla. No solo es más visibilización y
más pantalla, sino que genera un montón de trabajo”, apunta Zárate. El
anunciado impuesto a Netflix y otras plataformas de streaming y video on
demand para sostener el fondo de fomento al cine argentino, postergado
para después de la pandemia, es también una oportunidad de sumar otros
temas al debate. ¿Para qué quieren pantallas las mujeres del cine argentino? Para
trabajar, y hacer sus producciones, sin dudas, pero también para
disputar las representaciones. “Con Georgina Sticco, Celina Font y Rocío
Gort armamos un observatorio que era un análisis cuantitativo y
cualitativo de las mujeres en las diez películas más taquilleras, que
pudimos relevar el año 2018. Por supuesto que era un mapa súper acotado.
Pero, a partir del análisis de cómo somos las mujeres representadas,
había un 27% de roles protagónicos y los personajes femeninos eran de
películas dirigidas por mujeres. Por ejemplo, la película Yo soy así, Tita de Buenos Aires, de Teresa Constantini. Y otro tanto con la película Gilda, no me arrepiento de este amor, de
Lorena Muñoz. En el resto, las mujeres no existen. Ni las disidencias. Y
las que hay, no tienen trabajos, no sabés de qué trabajan o cómo se
ganan la vida. Te podría decir que el cine que vemos no representa a la
sociedad argentina, trabaja más sobre un aspiracional patriarcal casi
como una publicidad, que sobre la realidad, por supuesto que no estoy
hablando de los documentales”, aporta Farji. Por eso, es la presencia de mujeres, travestis, trans, no binaries,
lesbianas en la dirección, los guiones, la producción ejecutiva, las
cámaras, la actuación y todos los rubros –no sólo los históricamente
feminizados como maquillaje y vestuario—la que revolucionará el cine.
Como vienen haciendo los feminismos en la sociedad. No es casual que
todo el activismo feminista también se plante para que el INCAA escuche.
“Estuvimos elaborando un punteo de la historia del FAFF y nos
encontramos en la lucha por el aborto legal, como muchas también
agrupaciones de la cultura. Creo que ahí nos fuimos encontrando y
conociendo entre todos los espacios que venimos más tarde o más
temprano, luchando por la inclusión”, considera Testa, mientras Zárate
historiza desde Plataforma Mua (Mujeres Audiovisuales). “Nosotras
emergemos en un contexto de los Encuentros Nacionales de Mujeres (hoy
Plurinacionales de Mujeres, Travestis, Trans, Lesbianas, No Binaries).
Siento que venimos hace muchísimos años participando de ese movimiento,
donde nos fuimos encontrando en distintas provincias, trabajadoras de
los medios de todo el país, y que fuimos formando distintas cooperativas
de comunicación feminista. Después vino el Ni Una menos, que para mí en
el 2015 es donde el feminismo se hace realmente popular, y empieza a
haber una consciencia colectiva de pensar también los medios de
comunicación desde una perspectiva de género. Pero en la historia, creo
yo, es la historia de los movimientos de mujeres en Argentina, creo que
somos hijas de esos movimientos”, reflexiona. Y en ese punto que aleja a
la lucha feminista de los esencialismos, para Zárate es importante
aclarar que la mirada de géneros no es una mirada “femenina”. “No hay
una mirada de mujeres, sino una perspectiva de género en la que incluye
también un montón de compañeres, varones, varones trans. Yo trabajo
mucho con masculinidades trans, que repiensan la masculinidad, y piensan
también una mirada desde ese lugar, entonces pensar una perspectiva de
género nos incluye a todes, creo que la perspectiva de género es una
mirada que cambia los modelos de representación. El machismo no es un
recurso solo de las masculinidades”, plantea.
¿Eso quiere decir que da lo mismo quién dirija una película? Claro
que no. La mirada hegemónica abunda y es hora de hacer lugar a otras.
Ante la pandemia, desde Acción –cuenta Farji—tuvieron la iniciativa de
acercar Ciclos de Acción, es decir, sus producciones, a los canales
públicos de todo el país. “Pusimos todo nuestro catálogo de películas
dirigidas y producidas por mujeres, para las distintas estaciones de televisión pública
de todo el pais con una pasada gratuita y, digamos, amparados en este
contexto de pandemia. Pero eso es una acción desde una asociación, eso
mismo se podría instrumentar desde el Instituto de Cine”, cuestiona.
La paradoja es que nunca se miró tanto cine, tantas series, tanta
producción audiovisual. Y nunca las personas que viven de esa industria
estuvieron peor. “La pandemia nos ubica en la coyuntura más urgente
donde se vivencian las desigualdades de una manera atroz. El futuro del
cine, hoy también nos estamos preguntando sobre el fondo de fomento
cinematográfico. Hay todavía pendiente una posible caducidad de la
percepción del fondo de fomento cinematográfico para el 2022, que
todavía está ahí vigente, que estamos peleando para que lo deroguen.
Entonces, estamos también en una coyuntura en donde, creo que los
feminismos nos permiten pensar en la urgencia y pensar también en lo
estructural. El momento para cambiar todo es ahora”, arenga Testa.
La muestra MujerES Cine, de Valeria Fiorini se puede visitar on line cliqueando aquí .
Estelas en la mar 7 · Estoy hecha de retazo S Estoy hecha de retazos, pedacitos coloridos de cada vida que pasa por la mía y que voy cosiendo en el alma. No siempre son bonitos, ni siempre felices, pero me agregan y me hacen ser quien soy. En cada encuentro, en cada contacto, voy quedando mayor. En cada retazo una vida, una lección, un cariño, una nostalgia... Que me hacen más persona, más humana, más completa. Y pienso que es así como la vida se hace: de pedazos de otras gentes que se van convirtiendo en parte de uno también. Y la mejor parte es que nunca estaremos listos, finalizados. Siempre habrá un retazo para añadir al alma. Por lo tanto, gracias a cada uno de ustedes, que forman parte de mi vida y que me permiten engrandecer mi historia con los retazos dejados en mí. Que yo también pueda dejar pedacitos de mí por los caminos y que puedan ser parte de sus historias. Y que así, de retazo en...
http://www.archivohistoricoconcepcion.cl/biblioteca-digital/autores/rolando-saavedra/ He leido con no pocas emociones este magnífico recuento de la historia de la querida familia de la cual heredé dos hijxs maravillosos, Yanina Andrea Hinrichsen Zabaleta, nacida en Concepción, y Tomás Alejo Hinrichsen Zabaleta, nacido durante nuestro exilio con Ricardo Alberto Hinrichsen Ramírez en Glasgow, Escocia. Como casi todo ya está dicho por el autor, no me faltaría tal vez más que agregar algunas fotos de las decenas que atesoro. Mientras decido cual/es, saludo al autor, Don Rolando, y le reitero mi agradecimiento por su esmerado y logrado esfuerzo de investigación para llevar a su conclusión a este valioso nuevo libro suyo que, con su acostumbrada g enerosidad, nos ha compartido. Foto de la fiesta de nuestro matrimonio el 17 de julio de 1969, en la casa de mi marido, de izquierda a derecha, Tomás Benjamín Hinrichsen Ramírez, Cristián, Juan Carlos, Sra. María Victoria Ramírez de Hin...
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