lunes, enero 21, 2019

ARGENTINA:El efecto de la caza en la expansión del hantavirus

21 de enero de 2019< páag 12
El efecto de la caza en la expansión del hantavirus
La plaga que no era tal
En el Sur se fomenta la caza de pumas y zorros porque supuestamente perjudican al ganado, pero eso termina favoreciendo la proliferación de los ratones colilargos.
El zorro es, junto al puma, un depredador natural del ratón colilargo.
El zorro es, junto al puma, un depredador natural del ratón colilargo. 
La caza de pumas, zorros y aves rapaces, para el presidente de la Asociación Amigos de Parques Nacionales, Norberto Ovando, es una de las principales causas de la proliferación de “ratones colilargos” –roedores portadores del hantavirus–-, dado que “se está matando a los depredadores naturales de estos ratones, que son fundamentales para mantener el equilibrio de la naturaleza”. Sin embargo, en la Patagonia –una de las cuatro zonas endémicas de hantavirus del país– está permitida la caza de estos animales por considerarlos “plaga”. Y no solo está permitida: está premiada económicamente. 
“Todo animal tiene por arriba de la cadena alimentaria algunas especies que son las controladoras naturales”, explicó a PáginaI12 Ovando, presidente de la Asociación Amigos de Parques Nacionales y miembro de la Comisión Mundial de Áreas Protegidas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. En el país existen cuatro zonas endémicas de hantavirus: el norte (Salta y Jujuy), el centro (Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos), el noreste (Misiones) y la región sur (Río Negro, Neuquén y Chubut). En esta última zona, según explicó Ovando, las especies controladoras del ratón colilargo (Oligoryzomys longicaudatus Bennett) portador de hantavirus –que genera en los humanos un cuadro de insuficiencia respiratoria conocido como síndrome pulmonar por hantavirus (SPH)– son los pumas, zorros y aves rapaces.
Según explicó el especialista, el ratón se reproduce durante la primavera y el verano. “Cuando florece la caña Colihue –lo hace cada 40 años aproximadamente– hay mayor cantidad de semillas y eso hace que aparezcan miles de ratones a alimentarse y se reproduzcan más rápido. Pero al reproducirse el ratón, los zorros y los otros depredadores también tienen más posibilidades de aumentar su población. O sea que, naturalmente, si hay más ratones hay más depredadores. La naturaleza es sabia”, detalló Ovando. Pero advirtió: “El problema es cuando interviene el hombre, que es la verdadera plaga del planeta. En el Sur, los estados provinciales premian la caza de pumas, zorros y rapaces porque los consideran plaga. La población de los colilargos aumenta porque no hay quién se los coma. Por lógica consecuencia, el resultado es mayor cantidad de animales infectados con hantavirus”. 
En Río Negro existe una ley (la 763/72) que declara plaga a pumas y zorros “sin ningún estudio previo”, subrayó Ovando. “El gobierno autoriza a cazar sin saber qué cantidad de pumas o de zorros hay en la zona. Como no hay ningún estudio previo, se le pone la palabra plaga porque vienen los señores ganaderos y dicen que el puma les mató a unos corderos. Pero nunca se sabe qué cantidad de corderos o en qué circunstancias murieron”, dijo el presidente de la Asociación Amigos de Parques Nacionales, quien recomendó como solución a la matanza de corderos los alambrados olímpicos o la presencia del Estado, que “podría pagarles a los ganaderos el costo de los corderos, siempre y cuando muestren las pruebas de que sus animales murieron por la intervención de un puma o un zorro”. Actualmente, el estado provincial de Río Negro paga 3000 pesos por cuero de puma y 700 por cuero de zorro. 
“En Chubut se mataron 5000 zorros y 250 pumas en 2017”, detalló Ovando. El precio por puma en esa provincia es de 1000 pesos, mientras que el del zorro colorado es de 300 pesos. “Las leyes provinciales no respetan las nacionales. La Ley 22.421 protege y conserva la fauna silvestre. Tampoco se respeta la 25.675, que es la ley general del ambiente”, agregó. 
El especialista considera que “los zorros, pumas y rapaces están en un estado crítico”. Para controlar la superpoblación de ratones que podrían ser portadores de hantavirus, Ovando propuso dos alternativas. Por un lado, respetar la cadena alimentaria. Por otro lado, consideró necesario que “el Estado haga una inversión y les dé a estos ratones un alimento con anticonceptivo”.
Finalmente, el especialista también explicó que hace falta una mayor inversión estatal en campañas de prevención y de educación. “Esto también es un problema del turismo: cuando una persona escucha sobre este tipo de problemáticas, no quiere llevar a sus hijos a ese lugar. Y estas zonas, que viven del turismo, terminan muy afectadas económicamente. Buenas campañas informativas sobre cómo evitar el contacto con estos roedores serían muy valiosas”, concluyó. 
Informe: Azul Tejada.

Olga Orozco: vida de la poeta de las premoniciones funestas

Escritora, periodista, astróloga y tarotista. Un recorrido por las historias de la autora argentina, a través de 70 preguntas
Olga Orozco
Olga Orozco
"1920. Nace el 17 de marzo en Toay, La Pampa, donde su padre tiene campos y explota bosques. Reparte sus primeros años entre aquella población y Buenos Aires"
(De una biografía cronológica)
…………………………………………
Hoy, en la punta casi final de esas frías veintisiete palabras –casi final se ha dicho: la mujer es inagotable– hay once libros de poemas, uno de relatos, y los cuatro mayores premios con que este exótico país del sur unge a sus poetas. Olga Orozco se llama la mujer, y vive entre libros, plantas y máscaras rituales, en el último piso de un bloque de cemento donde la aventura de la lagartija no sucede ni sucederá.
Toay, La Pampa. ¿Qué es nacer en Toay?
–Es no tener, como la gente de la ciudad, la pared contra la nariz. Es contar con la eternidad. Se puede seguir la aventura de la lagartija, la aventura de las escapadas a la hora de la siesta, la aventura de subir a un árbol lleno de fruta verde.
¿Qué más?
–El circo, las romerías populares, las kermeses. Mirar los mirasoles de cerca. Echar hojas y flores en el agua de una tina y esperar que la noche y la escarcha armen un herbario maravilloso.
Los amores del campo, digamos. ¿Y los terrores del campo?
–La lechuza. La noche interminable. La leyenda del monte que se traga a la gente. El pájaro negro que se queda con las almas. La solapa…
Solapa, ha dicho. No sabe la prosaica idea que tengo yo de una solapa, señora.
–Es la mujer del sol. Se roba a los chicos que se escapan a la hora de la siesta.
¿Cómo era la pequeña Olga de Toay?
–Sumisa por fuera, rebelde por dentro. Melancólica, tímida, escondida en los rincones.
¿Para qué?
–Para meditar misterios.
¿Encontraba las respuestas a tales misterios?
–Nunca. Por eso empecé a escribir. Para contestarme.
¿A qué edad urdió un poema satisfactorio (el adjetivo es de Borges), un poema que todavía puede respetar?
–Creo que a los doce años.
¿Lo tiene?
–No. A los diecisiete y tal vez a los dieciocho hice una gran quemazón.
¿Una purificación por el fuego o una decisión doméstica?
–Ambas cosas.
¿Primeros escritores que la atraparon?
–Salgari, Dickens y Verne. Naturalmente…
¿Muertes en la familia?
–Dos hermanos antes de que yo naciera. Eran tiempos en que la meningitis y la tuberculosis no perdonaban. Y otro hermano. Después le cuento…
¿Y en Buenos Aires, qué?
–Maestra, y la Facultad de Filosofía y Letras, como era de rigor.
Después, el periodismo.
–Sí. En la revista Claudia. (Nota: una muy refinada publicación de la Editorial Abril)
¿Los tiempos de su colección de seudónimos?
–Sí. Valentín Charpentier, Valeria Guzmán, Jorge Videla, etcétera.
¿Por qué tantos? ¿Otro rito?
–No. Más simple. Mucho trabajo. En cada edición de la revista había cuatro o cinco notas mías. No podía firmarlas todas con mi nombre. No podía ni quería.
Usted era famosa por sus horóscopos. Como rezaba el chiste, por los orózcopos. ¿Los inventaba?
–Jamás. Estudié astrología muchos años con María Julia Onetti, prima de Juan Carlos, el escritor. Con ella hacíamos los horóscopos de Clarín de los domingos y los firmábamos Canopus.
¿Cree en todo eso?
–¡Absolutamente!
¿Qué dice su horóscopo?
–Soy de Piscis con ascendencia en Acuario. Hay temas que se repiten: la permanencia religiosa, la adhesión a la magia –a lo oculto en general–, el tema del amor, el tema de la literatura. Bueno, usted sabe que el horóscopo muestra cuestiones de carácter y de posibilidades, pero no accidentes fatales, por ejemplo.
¿Sufrió alguno?
–Se dice que al año y medio tuve meningitis. Me dieron por muerta. Según parece, tenía los ojos hacia atrás. Mi abuela llamó a la curandera del pueblo. Me pasaron de una tina de agua helada a una tina de agua hirviendo con mostaza. Fue como pasar del cielo al infierno, del infierno al cielo. Al amanecer, mis ojos volvieron a su sitio, mi respiración se tranquilizó, reviví. Me resucitaron.
Y el mal no volvió, como en las leyendas con final feliz.
–Hasta cierto punto. Se decía entonces que el mal retornaba cada siete años. Y cada siete años yo veía que los mimos y los halagos crecían a mi alrededor. Sucedió a mis siete, a mis catorce y a mis veintiún años.
¿Algo así como morir cuatro veces?
–Algo así.
Mucho hemos hablado de la muerte y aun falta hablar de la muerte de su hermano. Lo prometió.
–Yo tenía cinco años, él veinte, y era muy parecido a mí. Mi madre me miraba y se ponía a llorar: tanto se lo recordaba. Cuando él estaba por morir me sacaron de la casa y me llevaron a un pueblo vecino. Pero insistí mucho en volver, y mi abuelo me hizo caso. El auto de la casa estaba descompuesto. Me llevó a caballo, al galope, en una noche de tormenta. Cuando llegué, mi hermano había muerto, y yo lo sabía.
¿Por qué lo sabía?
–Porque siempre tuve videncias, premociones. Como mi madre y mi abuela.
Se dice que usted tiraba el Tarot, y que lo abandonó porque tuvo una negra experiencia. ¿Es cierto?
–Sí. Vi en las cartas la muerte de un amigo muy querido, y se murió. Pasé años sin tocar esas cartas.
Se dice también que volvió a ellas, y que las dejó definitivamente. ¿Otra muerte?
–No. Un sueño. Una especie de juicio público donde yo era la acusada. En las graderías del tribunal había gente de todas las épocas. Un soldado romano, un caballero medieval, una dama renacentista que se levantaban y me pedían cuentas por cosas que yo había prometido y que no se habían cumplido. Cuando el juez iba a bajar la mano para condenarme, me desperté con un grito horrible. Nunca más quise echar el Tarot…
¿Cómo es su relación con Dios y el Diablo?
–No sé a qué llamamos Diablo. ¿Mi relación con el mal, dice usted?
Si quiere, digo el mal.
–Combatirlo con el bien. El bien es infinito. Lo puede todo. El mal, en cambio, es muy limitado y repetitivo.
¿Qué idea tiene de Dios? ¿Un Dios personal que interviene en las cuestiones humanas, algo que flota sobre las aguas, ¿qué?
–No, no, no. Lo veo. Lo veo actuando. Lo veo como una presencia. A veces, como la presencia de una ausencia. Como un Dios secreto y oculto, pero que está en todas las cosas.
Olga Orozco
Olga Orozco
Literatura. ¿Padeció mucho antes de editar su primer libro? (Nota: Desde lejos, 1946).
–No. Tuve mucha suerte. Ya había publicado poemas en Péñola, la revista de los estudiantes de Filosofía y Letras, y en Canto. En una reunión, Rafael Alberti leyó poemas de jóvenes y dijo: "Los poetas verdaderos son estos dos". Uno de los dos era yo. Estaba el editor Losada, y me dijo: "Tu primer libro es mío". Lo escribí, se lo llevé. Lo publicó. Y así durante años.
¿Ganó dinero con sus libros?
–No, qué esperanza. Ningún poeta gana dinero con sus libros.
¿Nos damos una vuelta por el cuestionario de Proust?
–Nos damos.
¿Cuál es para usted el colmo de la miseria?
–Escarbar tanto para encontrar una moneda, que uno llegue a las antípodas.
¿Cuál es su idea de la felicidad?
–El amor absoluto y permanente. Hasta la muerte.
¿Qué faltas perdona?
–Las mentiras piadosas.
¿Pintores preferidos?
–Chagall, Braque.
¿Músicos?
–Mozart, Bach y Beethoven.
¿Qué cualidad prefiere en el hombre?
–La rectitud.
¿Y en la mujer?
–¿Las mujeres tienen cualidades?
¿Sería capaz de matar?
–No.
¿Qué le hubiera gustado ser?
–Siempre joven. Es decir, lo imposible.
¿Cuál es su mayor defecto?
–La debilidad con apariencia de fortaleza.
¿Qué es lo primero que la atrae de una mujer?
–Hum. No sé. Por lo visto tengo muy poco que ver con el mundo femenino.
¿Y en un hombre?
–Soy muy frívola: tiene que ser muy buen mozo. Después viene todo lo demás.
¿Color preferido?
–El verde. Sobre todo el verde musgo.
¿Flor?
–Las rosas.
¿Escritores en prosa, sus dioses?
–Faulkner. Kafka. Dostoyevski. Siempre vuelvo a ellos.
¿Poetas?
–Rimbaud. Mallarmé. Elliot.
¿Quiénes son sus héroes de la vida actual?
–Los ángeles de la guarda.
¿Y del pasado?
–Juana de Arco.
¿Lo que más detesta?
–Los insectos y las serpientes.
¿Qué don natural le gustaría tener?
–La gracia.
¿Cree en la inmortalidad del alma?
–Sí.
¿Cómo le gustaría morir?
–¡No me gustaría morir!
¿Cuál es el estado actual de su espíritu?
–La desazón. El hormigueo. Tengo muchos problemas inmediatos dentro de mi casa. Mi marido, Valerio, está enfermo, y hay muchos problemas en el país (Nota: esta entrevista data de julio de 1989).
Es poeta. ¿No ha podido abstraerse de lo cotidiano, evitar instalarse en la historia?
–No. Las cosas me han lastimado, me han exaltado, me han empañado. Siempre me han hecho algo.
¿Cómo ha sido en el amor?
–Muy constante. El amor ha existido siempre. Claro, lo que cambia es el compañero… (se ríe).
¿Qué piensa de los premios literarios?
–Los tomo como un azar favorable. Es un viento astrológico que sopló a mi favor y que empujó a un montón de voluntades a ponerse de acuerdo sobre los interrogantes que plantean mis problemas. Son una añadidura, un regalo para lo que hago. Nada más.
¿Cuál sería un premio verdadero?
–Acertar con lo que quiero decir cuando escribo. Nunca acierto. Siempre son aproximaciones.
¿Cómo escribe un poema?
–Por la mañana y a máquina. A veces, con la máquina sobre las rodillas, como si domara un potro.
¿De noche, por qué no?
–Porque lo que hago de noche es muy alucinatorio, menos sólido, menos válido. Deficiente, le diría.
Siguen los terrores nocturnos, como en Toay.
–Son los mismos con distintos nombres. A la edad que tengo duermo con luz, porque la oscuridad está siempre habitada.
¿Tiene premoniciones, como antes?
–Sí. Pero las sofoco, las distraigo, las alejo. Porque nunca son felices. La onda que más se capta es la patética, la trágica.
Usted fumaba como un escuerzo, si me permite la grosera analogía, y dejó. ¿Puede escribir sin fumar? Norman Mailer confesó que luego de dejar sus cien cigarrillos por día tuvo que aprender a escribir de nuevo.
–Empecé a fumar a los trece años y escribí casi toda mi obra envuelta en una nube de humo. Dejé porque un brujo de Paysandú me dijo que estaba intoxicada y que iba a quedarme sorda. Cuando retomé la escritura lo hacía con un rosario en la mano, un alfiler de gancho que abría y cerraba con los dientes, y cuando me quedaba una mano libre me enredaba el pelo sobre la frente.
¿Alguna vez hizo terapia?
–No.
¿Qué piensa del psicoanálisis?
–Me parece muy útil.
En esta charla habló mucho de vejez y de muerte. ¿Por qué?
–Para mí, el tiempo mismo es la muerte. Uno nace llorando, y debe salir llorando hacia el otro lado, ¿no? En cuanto al deterioro, ¿cómo no va a preocuparme? Me gustaría que me sacaran fotos al lado del elefante del zoológico: mis arrugas se notarían menos.
De todos los objetos que la rodean, ¿a cuál quiere más?
–A esa akwaba que está allá arriba, en la biblioteca. En África las mujeres la llevan colgada en la espalda para invocar a la fertilidad.
¿Tuvo hijos?
–No.
Olga Orozco
Olga Orozco
……………………………………
Todo empieza a ser incómodo en ese extraño piso diez donde sólo faltan plantas carnívoras para que la sensación de asfixia alcance la perfección. La charla ha sido dura, ríspida, antipática a veces, y los ojos verdes de la mujer miran con más "adiós" que "hola". Con más "no lo soporto" que "siga, por favor". El cronista, sin embargo, no se rinde, a pesar de que la recién desaparecida lluvia y el recién salido sol instalan en la ventana un resplandor insoportable. Objetos, objetos, objetos. Vasijas inocentes y no tanto, máscaras rituales, armas tortuosas y remotas, cuero, papel, hueso, metales. El cronista se siente casi tonto cuando le pregunta:
¿Cuál es su objeto favorito, y por qué? Eso, si mi curiosidad no le parece obvia.
Y se siente definitivamente tonto cuando oye la respuesta:
–Ninguna curiosidad es obvia. Todas intentan percibir el universo. Pero ya que debo contestar, bueno: es Buga, esa estatuita que está allá arriba.
Buga es chata, oscura, acaso de barro. Buga es una especie de enana panzona con grandes pechos hasta la barriga. Cuenta la mujer que es la diosa de la fertilidad entre las mujeres bantúes. Y ahora sí, se levanta, abandona la máquina de escribir que tenía entre las rodillas (queda la máquina en la alfombra colorada como un difunto o un cachivache abandonado), abre la puerta y dice adiós. Antes de salir, el cronista pasa por una puerta abierta que da a una pieza oscura, a una cama, a un bulto blanco en la cama, al contorno inequívoco de un carricoche.
¿…?
–El hombre es mi marido, paralítico desde hace tres años. El cochecito de bebé está vacío. Nunca pude tener hijos.
Después, la jaula del ascensor se desploma. Después, los zapatos del cronista se mojan en un gran charco. Pero la estrepitosa calle es una exacta y esperada fuga, ahora y en la hora en que, a diez mil kilómetros, un chico negro escapa, en el fondo de una choza, de las tripas de una mujer bantú. De una choza donde reina Buga.
(Post scriptum: Olga Orozco murió en 1999, a sus 79 años. Su premiada obra poética es original e inquietante. Conseguir sus libros y abordarlos es una gratificante aventura).

Las 26 personas más ricas del mundo acumularon en 2018 lo mismo que 3800 millones

21 de enero de 2019,Pag 12
Las 26 personas más ricas del mundo acumularon en 2018 lo mismo que 3800 millones
Los que ganan fortunas con la crisis
Oxfam, una organización no gubernamental que trabaja a nivel internacional, detectó que el año pasado se aceleró el proceso de concentración de la riqueza. Hoy presentará los datos en Davos. La Argentina está inmersa en la misma dinámica.
Por Tomás Lukin

Los datos de Oxfam serán presentados hoy en el Foro Económico Mundial de Davos.
 Los datos de Oxfam serán presentados hoy en el Foro Económico Mundial de Davos.
Los datos de Oxfam serán presentados hoy en el Foro Económico Mundial de Davos. Imagen: AFP

No todos pierden con las crisis. A lo largo de los diez años transcurridos desde el estallido de la gran recesión de 2008, la cantidad de billonarios se duplicó. No solo aumentaron en cantidad sino que esos acaudalados cada vez se quedan con una porción más grande de la torta. Durante 2018, las 26 personas más ricas del planeta acumularon una fortuna equivalente a la de los 3800 millones de personas que conforman la mitad más pobre de la población mundial. Las cifras revelan una aceleración en el proceso de concentración de la riqueza ya que durante 2017 hicieron falta 43 billonarios para concentrar tanta riqueza como media humanidad. Las estimaciones realizadas por la organización no gubernamental Oxfam responden a dos fenómenos: el deterioro de los sectores más vulnerables y el crecimiento de los recursos controlados por las personas más ricas. Argentina está inmersa en la misma dinámica. Las mediciones difundidas la semana pasada por el Indec evidencian que la participación de los asalariados argentinos en el producto se redujo 4,7 puntos en el tercer trimestre de 2018. Como reflejan las estimaciones globales que hoy serán presentadas en el Foro Económico Mundial; la caída en el poder adquisitivo, el empeoramiento en las condiciones laborales y la destrucción de empleo tuvieron como correlato un incremento de 4,8 puntos en la participación de las ganancias de los empresarios nacionales.

Para leer el artículo entero, por favor siga el link. (vínculo). Gracias.
https://www.pagina12.com.ar/169784-los-que-ganan-fortunas-con-la-crisis 
 

domingo, enero 20, 2019

Eu sou feminista com muito orgulho!!!-Yo soy feminista con orgullo!!!


Compartilho esse texto porque achei ótimo! Eu sou feminista com muito orgulho!!!

Semana passada fui dar aula sobre assédio sexual num curso de pós graduação em São Paulo. Cheguei na sala, composta predominantemente por advogados, e perguntei “Quem aqui se considera feminista?”. Silêncio. Uma moça levanta timidamente o braço. Dois ou três caras fazem comentários baixinho e riem.
Disse “Ok. Vou fazer duas leituras rápidas para vocês”. Continuei.
“Dicionário Houaiss da língua portuguesa: FEMINISMO: teoria que sustenta a igualdade política, social e econômica de ambos os sexos.
Dicionário Jurídico da Professora Maria Helena Diniz: FEMINISMO: movimento que busca equiparar a mulher ao homem no que atina aos direitos, emancipando-a jurídica, econômica e sexualmente.”
Esperei um pouquinho e mudei a pergunta “Quem aqui pode me dizer que NÃO se considera feminista?”. Ninguém levantou a mão.
Pois é. Tenho a sensação de que 99% do mundo não entendeu até agora o que é feminismo. Porque se as pessoas entendessem, quase todo mundo teria orgulho de se dizer feminista. E o melhor: dizer “eu não sou feminista” seria considerado algo mais feio do que dizer “eu não gosto de filhote de golden”.
Não vou perder tempo aqui dizendo que feministas não são mulheres que não se depilam, não usam soutien e não transam. Primeiro porque ser feminista não tem a ver com ser mulher, tem a ver com ser humano. Segundo porque nunca entendi que raio que os pelos têm a ver com posicionamentos ideológicos. Terceiro porque soutien serve para sustentar peitos, não para sustentar ideias. E quarto porque eu já vi gente deixar de transar por causa da igreja, por causa de promessa, por falta de opção, por infecção ginecológica, problemas de ereção… Mas por feminismo nunca vi. Alguém já viu?
Enfim. Acho que ser feminista não é bom ou ruim. Ser feminista é necessário. Uma vez ouvi uma amiga dizer “a mulher que diz que nunca foi discriminada é apenas uma mulher muito distraída”. É simples assim. Não precisamos ir até o Oriente Médio. Não precisamos ir até tribos africanas. Não precisamos ir ao sertão do nordeste. Não precisamos ir até a periferia de São Paulo. Não precisamos sair dos nossos bairros. O machismo que limita, que agride, que marginaliza, que ofende, que diminui, mora ao lado, dorme por perto.
E agora, quem poderá nos defender? O feminismo. O mesmo feminismo que nos tornou civilmente capazes e independentes perante a lei. O mesmo feminismo que nos possibilitou votarmos e sermos votadas. O mesmo feminismo que segue lutando diariamente por uma sociedade mais justa para mulheres, homens, mães, pais, filhas, filhos, trabalhadoras e trabalhadores.
No século XIX, as brilhantes irmãs Brontë escreviam através de pseudônimos masculinos por saberem que suas obras não seriam aceitas na sociedade se soubessem que as autoras eram mulheres. Se não fosse o feminismo eu provavelmente também não estaria escrevendo aqui neste momento. Pelo menos não como Ruth.
Nós precisamos falar sobre feminismo. Com nossos amigos, nossos pais, nossos filhos, grandes ou pequenos. É hora de falar sobre igualdade entre meninos e meninas. É hora de falar que meninas podem jogar bola e ter carrinhos e que meninos podem cuidar de bonecas. Quem não quer ter um filho feminista? Quem não quer que eles vivam num mundo de igualdade, no qual nem meninos nem meninas sejam massacrados pela truculência do machismo?
Nesse domingo, o tema da redação do Enem foi a violência contra a mulher. Milhões de jovens tiveram que parar para pensar sobre isso. Que avanço lindo. Pensar é sempre o primeiro passo. Perceber que a questão existe, que o tema não é antiquado e que, infelizmente, as questões de gênero estão muito longe de serem superadas. A violência persiste, a discriminação no ambiente de trabalho persiste, a desigualdade salarial persiste, a discriminação com as tarefas domésticas persiste, as pequenas (e não menos graves) agressões machistas do dia a dia persistem. Então a luta tem que persistir.
O feminismo não é de esquerda nem de direita. Não é só para mulheres nem é só para homens. Não é ameaça. Não é um estranho. Mas perceba que quando você trata os feministas na terceira pessoa do plural, excluindo-se deste rol, você está afirmando não fazer parte do grupo que prega a igualdade de oportunidades entre homens e mulheres. Pense bem de que lado você quer estar.
Se você percebeu que é feminista, fique tranquilo. Nós não contaremos para ninguém. Mas, sabe? Se eu fosse você, eu sairia contando para todo mundo. Porque ser feminista é lindo, é importante, é sinal da inteligência e da decência de qualquer ser humano. Como diz o lindo livrinho da nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie (leiam, ele é pequenino e indispensável): Sejamos todos feministas. E o mundo será melhor a cada dia. Pode apostar.
- Ruth Manus


Comparto ese texto porque me pareció genial! Soy feminista con mucho orgullo!!!
La semana pasada fui a dar clases sobre acoso sexual en un curso de postgrado en São Paulo. Llegué a la sala, compuesta predominantemente por abogados, y pregunté " quién aquí se considera feminista?". silencio. Una chica levanta tímidamente el brazo. Dos o tres caras hacen comentarios bajito y se ríen.

Dije " bien. Voy a hacer dos lecturas rápidas para ustedes ". seguí.

" diccionario conciso de la lengua portuguesa: Feminismo: teoría que sostiene la igualdad política, social y económica de ambos sexos.

Diccionario Jurídico de la profesora María Helena Diniz: Feminismo: Movimiento que busca equiparar a la mujer al hombre en lo que cálmate a los derechos, emancipando jurídica, económica y sexualmente."

Esperé un poquito y cambié la pregunta " quien aquí puede decirme que no se considera feminista?". nadie levantó la mano.

Sí. Tengo la sensación de que el 99 % del mundo no ha entendido hasta ahora lo que es feminismo. Porque si la gente lo entendiera, casi todo el mundo estaría orgulloso de decir feminista. Y lo mejor: decir " no soy feminista " sería considerado algo más feo que decir " no me gusta el cachorro de golden ".

No voy a perder tiempo aquí diciendo que feministas no son mujeres que no se depilan, no usan sostén y no jode. Primero porque ser feminista no tiene que ver con ser mujer, tiene que ver con ser humano. Segundo porque nunca entendí qué demonios tienen que ver con las ubicaciones ideológicas. Tercero porque sostén sirve para sostener senos, no para sostener ideas. Y cuarto porque he visto gente dejar de cojer por la iglesia, por la promesa, por falta de opción, por infección ginecológica, problemas de erección... pero por feminismo nunca vi. Alguien lo ha visto?

En fin. Creo que ser feminista no es bueno o malo. Ser feminista es necesario. Una vez oí a una amiga decir "la mujer que dice que nunca fue discriminada es sólo una mujer muy distraída". es simple así. No tenemos que ir al medio oriente. No tenemos que ir a tribus africanas. No tenemos que ir al noreste. No tenemos que ir a la periferia de São Paulo. No tenemos que salir de nuestros barrios. El machismo que limita, que agrede, que margina, que ofende, que disminuye, vive al lado, duerme cerca.

Y ahora, quién puede defendernos? El feminismo. El mismo feminismo que nos hizo civil capaces e independientes ante la ley. El mismo feminismo que nos permitió votar y ser votados. El mismo feminismo que sigue luchando diariamente por una sociedad más justa para mujeres, hombres, madres, padres, hijas, hijos, trabajadoras y trabajadores.

En el siglo XIX, las brillantes hermanas Bronte escribían a través de seudónimos masculinos por saber que sus obras no serían aceptadas en la sociedad si supieran que las autoras eran mujeres. Si no fuera por el feminismo probablemente tampoco estaría escribiendo aquí en este momento. Al menos no como Ruth.

Necesitamos hablar sobre el feminismo. Con nuestros amigos, nuestros padres, nuestros hijos, grandes o pequeños. Es hora de hablar de igualdad entre niños y niñas. Es hora de hablar que chicas pueden jugar bola y tener carros y que niños pueden cuidar de muñecas. Quién no quiere tener un hijo feminista? Quién no quiere que vivan en un mundo de igualdad, en el que ni niños ni niñas sean masacrados por la brutalidad del machismo?

Ese Domingo, el tema de la redacción del enem fue la violencia contra la mujer. Millones de jóvenes tuvieron que parar para pensar en ello. Qué hermoso avance. Pensar siempre es el primer paso. Entender que la cuestión existe, que el tema no es anticuado y que, lamentablemente, las cuestiones de género están muy lejos de ser superadas. La violencia persiste, la discriminación en el entorno laboral persiste, la desigualdad salarial persiste, la discriminación con las tareas domésticas persiste, las pequeñas (y no menos graves) agresiones machistas del día a día persisten. Entonces la lucha debe persistir.

El feminismo no es de izquierda ni de derecha. No es sólo para mujeres ni para hombres. No es una amenaza. No es un extraño. Pero entienda que cuando usted trata a las feministas en la tercera persona del plural, excluyendo de esta lista, usted está afirmando no formar parte del grupo que predica la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. Piensa en qué lado quieres estar.
Si te das cuenta de que eres feminista, quédate tranquilo. No le diremos a nadie. Pero, sabes? Si yo fuera tú, saldría contando a todos. Porque ser feminista es hermoso, es importante, es señal de la inteligencia y la decencia de cualquier ser humano. Como dice el hermoso librito de la nigeriana chimamanda ngozi adichie (Lean, es chiquito e indispensable): seamos todos feministas. Y el mundo será mejor cada día. Puedes apostarlo.
- Ruth manus

El ascenso del neomachismo

Hay una restauración viril
Imagen: Télam
Hay que mirar el recrudecimiento de la violencia machista en un tiempo histórico en intersección con el restablecimiento de un fachismo que, en algunas sociedades, en las últimas décadas, le estábamos dando lucha. No le habíamos ganado, pero sí estábamos en la lucha. Creo que expresiones como Donald Trump (en Estados Unidos) y Jair Bolsonaro (en Brasil) recrudecen en lo íntimo y personal una restauración viril porque se está restaurando, de alguna manera, el poder viril, desde todos los frentes.
Pero, además, a ese contexto hay que sumar la crisis económica que está viviendo la Argentina porque ese factor hace que se viva una violencia invisible en las casas. Mientras que los poderes financieros que necesitan de esa violencia para su subsistencia. Este es el escenario que legitima ese recrudecimiento. No podemos mirar los procesos económicos aislados de los procesos de liberación social. Es muy raro que una opresión pueda librarse sin cambiar algo de la materialidad histórica que la contiene.
* Escritora y periodista feminista, autora de Lecturas feministas, editado por Futurock y conductora de Futurock.

Tercera Marcha de las Mujeres en Estados Unidos

Movilizaciones en todas las grandes ciudades del país
Tercera Marcha de las Mujeres en Estados Unidos
En la víspera del segundo aniversario de la era de Trump, miles de mujeres coparon las calles de las pricipales ciudades, fundamentalmente Washington, Nueva York y Los Angeles. Expresaron su oposición al primer mandatario de ese país y a sus políticas racistas, xenófobas y misóginas.
Una calle de Washington, repleta de manifestantes.
Una calle de Washington, repleta de manifestantes. 
Imagen: EFE
La Marcha de las Mujeres tuvo hoy su tercera edición en los Estados Unidos. Miles de mujeres salieron a la calle en las principales ciudades, con epicentro en Washington, Nueva York y Los Angeles para revindicar consignas feministas, y con el rechazo a Donald Trump como motor. Justamente, fue la asunción del magante republicano, el 20 de enero de 2017, la impulsó la primera marcha, que tuvo su continuación en la convocatoria de hace un año. Hoy se movilizaron en la víspera del segundo aniversario de la era de Trump, que llega a la mitad de su mandato en la Casa Blanca.
En este caso, la marcha se da con el recambio legislativo, que le dio el control de la Cámara de los Representantes a los demócratas y le dio espacio a muchas mujeres, como la demócrata de origen puertoriqueño Alexandria Ocasio-Cortez, que se define como “radical”; o Nancy Pelosi, que vuelve a ser la presidenta de la cámara baja. 
Ocasio-Cortez estuvo hoy en Nueva York. "El año pasado llevamos el poder a las urnas. Este necesitamos asegurarnos de que ese poder lo transformamos en políticas. No vamos a dejar que nadie nos quite nuestros derechos”, manifestó. “No vamos a permanecer en silencio cuando se trata de los derechos de las mujeres pobres, trabajadoras, de clase media, de todas las mujeres de Estados Unidos y del mundo”, agregó.
La jornada en la Gran Manzana tuvo dos marchas. La oficial estuvo organizada por la Women´s March Alliance en la zona del Central Park. Mientras, hubo una marcha alternativa en la zona de los tribunales de migración, y que tuvo su correlato con la movilización en Washington.
En la capital la movilización reunió a menos gente que en las anteriores convocatorias. Incluso hubo una división, plasmada en el hecho de que un grupo marchó con carteles que decía “La marcha de las mujeres judías”. Es que la organización del movimiento se vio envuelta en la polémica cuando una de sus dirigentes, Tamika Mallory, apoyó públicamente a Louis Farrakhan, un predicador de la izquierda radical, de discurso antisemita. Mallory marcó sus diferencias en algunos puntos con Farrakhan pero quedó marcada por la controversia. 

En los próximos días está previsto el lanzamiento de la plataforma “Agenda de la Mujer”. Se trata de un conjunto de medidas para que traten en el Congreso, como el aumento del salario mínimo, los derechos reproductivos, la violencia de género y una enmienda sobre igualdad de derechos entre hombres y mujeres.

El movimiento de mujeres tuvo un enorme impulso en estos dos años con el debate sobre los acosos sexuales, sobre todo en Hollywood. La catarata de denuncias contra el productor Harvey Weinstein generó un efecto de bola de nieve contra diversas figuras, como el conductor de TV Charlie Rose, el actor Kevin Spacey y el director de orquesta Charles Dutoit, entre otros. El movimiento #MeToo tuvo alcance nacional y varias caras entre las denunciantes de violencia de género recibieron el título de “Persona del Año” por parte de la revista Time en 2017.

sábado, enero 19, 2019

CHILE: ADRIANA GONI GODOY: una ciudadana chilena admirable



La imagen puede contener: 2 personas, incluido Adriana Goñi Godoy, personas sonriendo, árbol, exterior y primer plano
Con su mejor amiga ( izq) de hace 50 años, hoy en La Reina-enero 2019


Lic.Adriana Goñi Godoy *

Es muy dificil resumir en unas pocas frases el multifascetismo de esta gran embajadora de la lucha por la preservación de la memoria y la restauracióon de la justicia social en su pais, y por la irrestricta defensa de los derechos humanos en Chile.  
Una manera modesta de tratar de hacerlo, es invitar a leer uno de sus múltiples escritos, que presntamos a continuacion.

 http://hijosehijasdelamemoria.blogspot.com/2016/03/reflexiones-de-la-contingencia.html



*Antropóloga-arqueóloga Universidad de Chile..Antropología Virtual.Memoria y Derechos Humanos.Mesa Sitios de Memoria Colegio de Arqueólogos de Chile
Phone: 569 87981548
Address: La Reina,Santiago de Chile

REINO UNIDO:Diane Abbott accuses BBC Question Time of legitimising racism

Labour MP’s spokesperson claims she was mocked and interrupted more than other panellists

 
The spokesperson said: ‘The BBC should be ashamed that their programming is complicit in abuse against Diane Abbott.’ Photograph: Chris J Ratcliffe/Getty Images
Diane Abbott has accused BBC Question Time of legitimising racist abuse after claims that the shadow home secretary was singled out before and during Thursday night’s episode of the political discussion programme.
The Labour politician claimed she had been unfairly mocked in the warm-up and had been interrupted more often than other panellists by Fiona Bruce, the programme’s new chair.
“We are appalled by the treatment of Diane Abbott on BBC’s Question Time,” a spokesperson for Abbott said. “It was clear that a hostile atmosphere was whipped up, propped up by reports of inappropriate and sexist commentary in the audience warm-up session.

Lea el artiulco completo siguiendo el link.
 https://www.theguardian.com/politics/2019/jan/18/diane-abbott-accuses-bbc-question-time-of-legitimising-racism?CMP=share_btn_fb&fbclid=IwAR18AR72DqLpuATsuFkk95sR5NjV9emrrR6uEpkQfnIckl1lVCrULy3pM3Y

“A public broadcaster like the BBC should be expected to be a model of impartiality and equality. The BBC cannot claim anything of the sort when analysis of the programme shows that the only black woman on the panel was jeered at and interrupted more times than any other panellist, including by the chair herself.
“The media must stop legitimising mistreatment, bias and abuse against Ms Abbott as a black woman in public life. The BBC should be ashamed that their programming is complicit in such behaviour.”
Audience members who attended the filming of Question Time in Derby claimed that the warm-up for the programme included innuendo about Abbott’s past relationship with Jeremy Corbyn and that the audience booed her name when it was announced.
The audience loudly applauded when she was asked about Corbyn’s refusal to engage in Brexit talks with Theresa May unless the prime minister ruled out a no-deal departure from the EU.
Abbott’s staff suggested the warm-up had “set the whole audience up to be quite negative” about the politician, while pointing at online viral videos suggesting Bruce had interrupted Abbott more than the other panellists.
A BBC spokesperson said the corporation had been in touch with Abbott’s team but suggested some of the claims about the show’s treatment of her which went viral on social media are false. “We are sorry to hear Diane Abbott’s concerns over last night’s edition of Question Time and we have contacted her team today to reassure them that reports circulating on social media are inaccurate and misleading. Diane is a regular and important contributor to the programme … we firmly reject claims that any of the panel was treated unfairly either before or during the recording.”
Question Time and other BBC current affairs programmes have become a lightning rod for claims of media bias against Labour, with the corporation repeatedly forced to defend aspects of its presentation of political topics.
The Momentum campaign group launched a petition demanding the BBC apologise after Bruce backed claims that Labour was behind in the opinion polls.
The Momentum petition referred to an exchange where panellist Isabel Oakeshott said that Labour were “way behind in the polls” and Abbott replied that “we are kind of level-pegging” before Bruce said that Labour were “definitely” behind. But recent polling has found the two parties roughly neck and neck.
Abbott has appeared on Question Time at least 29 times over several decades, according to her office. In a 2017 article for the Guardian, she described her experience as one of the UK’s first black MPs, highlighting the level of abuse she received on social media.
“I went into politics to create space for women and other groups who have historically been treated unfairly,” she wrote. “Once, the pushback was against the actual arguments for equality and social justice. Now the pushback is the politics of personal destruction. This is doubly effective for opponents of social progress. Not only does it tend to marginalise the female ‘offender’, but other women look at how those of us in the public space are treated and think twice about speaking up publicly, let alone getting involved in political activity.”

viernes, enero 18, 2019

Una paleta contra la dictadura del celeste y rosa

Los colores no son inocentes
Una paleta contra la dictadura del celeste y rosa
GÉNEROS | Fascinantes, disruptivos, misteriosos, guerreros, los colores historizan luchas de diversidad, de feminismos y de todas las divergencias. Expresan con pasión derechos celebrados con banderas arco iris y cuerpos deconstruidos en escalas cromáticas que rechazan cualquier disciplinamiento. La avanzada normativista del celeste durante el debate por el aborto legal en la Argentina y el contraataque en la región, donde países como Perú enlazan otros pañuelos con banderas de un rosa que pretenden virginal, muestran su cara más oscura en el Brasil de Jair Bolsonaro. Sin matices ni degradés, le imponen al color la tarea de ordenar cuerpos y géneros. Contra la disciplina del celeste varón y el rosa nena, otras formas de activismo cromático se fugan del deber ser y les ponen historia y cuerpo a los pigmentos.
Mariela Sacafati, Marina De Caro, Daiana Rose, Victoria Musotto y Guillermina Mongan (ausente en la foto) son Cromoactivismo, colectivo de resistencia micropolítica que reescribe la historia de cada pigmento, su nombre y sus referencias en la vida social
Mariela Sacafati, Marina De Caro, Daiana Rose, Victoria Musotto y Guillermina Mongan (ausente en la foto) son Cromoactivismo, colectivo de resistencia micropolítica que reescribe la historia de cada pigmento, su nombre y sus referencias en la vida social 

Imagen: Jose Nico
Contra los vidrios de la puerta se recorta la silueta de un gato. Las luces de la calle se encienden; el gato, blanco y negro, se deja ver con más nitidez. En un rato, el animal seguirá por la casa a la artista Mariela Scafati, que investiga el color y el modo en que las personas nos vinculamos con los colores, en clave personal y política. El pelaje felino resulta, por casualidad, una muestra de lo fascinantes y misteriosos que son los mundos cromáticos: el negro resulta de la unión del rojo, el azul y el amarillo (hagan la prueba de mezclar pintura de esos tres colores) y el blanco es utilizado para modificar el valor de los colores, aclarándolos. La física dice que los colores son atributos que vemos en un cuerpo según el modo en que absorbe la luz. Pero no existen en sí mismos sino a través del ojo que los percibe. Así que hablar de colores, es hablar de cosas imaginarias. 
Difícil saber si Damara Alves alguna vez, aunque sea de pequeña, se manchó con témperas, imaginó colores, se preguntó por qué un gato es blanco y negro. Lo que es seguro es que la nueva ministra de Mujer, Familia y Derechos Humanos de Brasil, pastora evangélica que se ha declarado “terriblemente cristiana” aunque sea parte de un Estado laico, no tiene ningún interés en acompañar la diversidad de rojos, azules, verdes, amarillos, violetas y anaranjados que estallan en los paisajes de su país. Y en las calles donde se expresa una ciudadanía que en las últimas décadas conquistó derechos celebrados con banderas color arco iris. Por el contrario, la ministra designada por el ultraconservador Jair Bolsonaro, acompaña la retórica apelmazada del gobierno del que es parte. “Atención, atención. Comienza una nueva era. Los niños visten de azul, las niñas de rosa”, proclamó ante un grupo de seguidores en la sede ministerial en Brasilia nada más concluir la ceremonia en la que asumió. 
Ella habló con tono infantil y recibió como respuesta un “eso, eso” casi gutural por parte de sus seguidores. Nada de esta puesta en escena es inocente: Alves defiende el retorno de la restauración conservadora, del orden patriarcal, de la infancia dividida por cintas celestes y rosas para que lxs niñxs puedan ser claramente diferenciadxs mientras juegan sin mancharse bajo la implacable y panóptica mirada adulta. Lxs niñxs que tienen papá y mamá, claro. Lxs que pueden comprar elegantes ropitas en tiendas de moda y no esa gente morena que, por más que use colores estridentes y sea el orgulloso origen de esa nación, está condenada al barro oscuro. Alves busca el disciplinamiento desde edad temprana. Con sus modales de madre ricachona de telenovela, le habla a esxs adultxs que, en su imaginario, considera niñxs revoltosxs a lxs que reeducar luego de tantos años de libertinaje rojo, tan incómodo como el color de las sillas que Bolsonaro mandó a la hoguera porque en la residencia presidencial ya no hay lugar para estridencias coloradas. Raza, clase y género como intersecciones de una riquísima complejidad que la ministra reduce al binarismo, claramente detectado y normativizado a través de ropitas rosas y celestes. 
Las respuestas no se hicieron esperar: Caetano Veloso, por ejemplo, subió a Twitter una foto con una remera magenta (es color pariente del rosa pero tiene una historia más warrior que ya contaremos) y el hashtag “el color no tiene género”. Y la activista Nina Lemos publicó una nota en donde afirma: “Esta idea existía hace setenta años. Es una vuelta conservadora inusitada. ¿Rosa? ¿Azul? ¿Tanto problema en el mundo y están preocupados por eso? ¿Por qué? ¡Ah, porque niña tiene que actuar como niña! No puede usar el pelo corto, tiene que ser largo y bien peinado. Y los niños, ellos no lloran. ¡El hombre no llora!”.
El color demuestra, entonces, que no es inocente. ¿De dónde salió la idea tan estereotipada que pontificó la ministra Alves?, se preguntan mientras tanto lxs gatxs de lxs artistas y nosotrxs, ya que estamos. No es una idea remota: es bastante actual, entronizada en el siglo XX gracias, cuando no, a la mano poco invisible del mercado. Y se puede rastrear en fotografías o recortes de revistas, esos pequeños objetos que tan elocuentes resultan vistos en retrospectiva.
Pelo largo hasta los hombros, vestidito blanco, zapatos de charol con presilla. Así posó el niñito Franklin Roosevelt en 1884, cuando tenía apenas dos años y ni soñaba con ser presidente de Estados Unidos. Si bien el concepto de infancia ya existía por esa época, no había ninguna necesidad de diferenciar a lxs niñxs por género. Así que no existían los cortes de pelo ni los rosas ni los celestes: la ropa era blanca para todxs y podía ser heredada de generación en generación. La historiadora especializada en vestimenta por la Universidad de Maryland, Jo Paoletti, publicó en 2012 el libro Rosa y celeste donde cuenta que las cosas venían bien hasta que las familias empezaron a pensar “y si visto a mi retoño sin que se note si es nene o nena ¿no lo transformaré en pervertido?”. El cambio no fue drástico, sin embargo, hasta las vísperas de la Primera Guerra Mundial. Las revistas de moda de la época empezaron a aconsejar que niños y niñas se vistieran de color pastel, pero al revés de lo que ahora conocemos: ¡rosa los varones y celeste, las nenas! La explicación era que el rosa deviene del rojo, un color poderoso, vivaz y masculino y el celeste, del azul que es un color más calmo, para mantener a las nenas tomando el té con sus muñecas. 
El movimiento feminista de mediados de los sesenta hizo estallar estas convenciones y los figurines se cubrieron de ropa más cómoda, unisex, y sin colores predeterminados. Pero a mediados de los ochenta, la explosión de las ecografías –dice Paoletti– le dio una excusa genial al mercado para multiplicar merchandising rosa y celeste. Y es que las familias podían saber a priori el sexo biológico de sus hijxs y así esperarlos con toda una batería de cunitas, sábanas, juguetes y decoración que determinaba una nueva segmentación de mercado. Y que surgió por capricho suyo.
María Elena Walsh también ligó la distinción entre géneros con el momento del nacimiento: “Este negocio de los colores distintivos fue invento de una partera italiana, allá por 1919”, apunta en un artículo que escribió para Clarín en 1979, en plena dictadura militar. El color, observa Walsh, se derrama sobre la juguetería doméstica que se le impone a las nenas: ajuares, lavarropas, cocinas, aspiradoras, accesorios de belleza o peluquería, todos muy rosados envueltos en cajas ídem. Mientras tanto, los juguetes para varones ofrecen aventuras azules y celestes por fuera de la casa: granjas, tren eléctrico, robots, microscopios, telescopios, equipos de química, juegos de ingenio y todo lo que, en fin, estimula las facultades mentales. “¿A la nena no le gustan los animales de granja ni los trenes? ¿No sueña con manejar un coche? ¿No siente curiosidad por el microcosmos o el espacio?”, pregunta María Elena con pavorosa vigencia. 
El color es sinónimo de ideología y también, de status en la clase social porque compra más (y exhibe más) quien puede hacerlo. Pero desde el inicio de los tiempos los pigmentos se rebelaron a su manera. Por ejemplo, preservando las dimensiones mágicas que tuvieron desde la prehistoria. Según Ana Von Rebeur, autora de La ciencia del color (historias y pasiones en torno a los pigmentos), el color era talismán para ahuyentar la muerte. “Durante siglos los bebés fallecían antes del año de edad. Entonces se buscó preservar esas vidas creando supersticiones, como lo eran vestir a los niños de rojo y a las niñas, de azul. Los colores protectores eran los más caros. Es que antes de ser sintéticos, como ahora, los pigmentos eran naturales y no siempre de fácil extracción. Pero también eran los que daban más jerarquía; por eso el rojo y el azul, que sólo se obtenían de minerales y plantas muy específicos, eran tan buscados”, cuenta la investigadora, periodista y dibujante.
Para las culturas orientales, el blanco no es el color níveo que usan las novias sino el color del duelo: en definitiva, los huesos son blancos. En esta tensión entre las manifestaciones sociales locales y las globalizadas, la fotógrafa surcoreana Jeong Mee Yoon creó el Blue Pink Project, fotografiando a niños y niñas de todo el mundo junto a sus juguetes y sus objetos predilectos. El rosa arrasa, sí, en las nenas más chicas. “Tal vez sea la influencia de los anuncios comerciales Barbie y Hello Kitty, que se han convertido en una tendencia moderna. Las chicas se entrenan de forma subconsciente para usar el color rosa y lucir femeninas”, comenta la artista en su blog. También apunta que esta distinción se diluye cuando las nenas crecen. En su libro Psicología del color, Eva Heller dice que sólo a un cinco por ciento de las mujeres adultas les gusta este color. 
Esta historia adquiere características peculiares cuando tiñe la bandera del orgullo trans. Fue creada por la activista Monica Helms, oriunda de Arizona y veterana de la marina estadounidense décadas antes de iniciar su transición. Más de una vez Helms explicó que las dos franjas superiores e inferiores son celestes, luego siguen dos color rosa –sí, aluden al blue boy y al pink girl) y en el medio una blanca “para quienes son intersex, se encuentran en transición o se consideran de un género neutral o indefinido”. Esta bandera, creada en 1999, recibió críticas por consolidar la masculinidad y la feminidad como paradigmas estancos de las complejísimas y diversas construcciones identitarias. Un año antes, Michael Page había desplegado la bandera del orgullo bisexual: magenta y azul con una línea violeta en el medio; surge de la unión de los otros dos colores. 
El gato blanco y negro que apareció allá arriba en esta nota no se ha ido. Lleva una chapita con su nombre en letras rojas. Se llama “Zaffaroni”. Y sigue dando vueltas por la casa, en esa esquina de Boedo que alguna vez fue un criadero de corales. Así lo atestiguan unas vitrinas añosas que, como el fondo abisal de los océanos, cobijan corales de todas las formas y tamaños en una de las habitaciones. Mariela Scafati habita este lugar, que abre para Las 12. Con Marina De Caro, Daiana Rose, Victoria Musotto y Guillermina Mongan, integran la colectiva activista Cromoactivismo, que viene tomando el espacio público para transformar las calles en laboratorio cromático, poético y político. 
Su primera intervención fue en la Marcha del Orgullo de 2016, donde propusieron recuperar el rosa como color rebelde, desobediente, gozoso. Así, cada quien pintaba cartones con témperas mientras iban apareciendo los nombres de los colores por fuera de toda heteronorma. Rosa Chanchísimo, Rosa Anarcomimosa, Rosa Maravichonga, Rosa Gran Fury y Rosa Concha Rebelde forman parte de una constelación que se expande en cada nueva intervención. Propuesto también como resistencia micropolítica, Cromoactivismo trabaja “en el rediseño de paletas cromáticas en las que colectivamente se reescribe la historia de cada pigmento, su nombre, su historia y sus referencias en la vida social”, según cuentan sus integrantes. Las cromoactivistas conversan rodeadas de plantas, pequeños juguetes, telas, animalitxs tejidxs al crochet y afiches pegados sobre el calefón que dicen cosas como “as bichas trans / as pretas / os favelados / lxs villerxs contra el golpe”. Además allí funciona el no-grupo Serigrafistas Queer, surgido hace más de diez años.
Cromoactivismo afecta la realidad con su carta de color bajo la consigna “¡Pantone NO tinte político SÍ!”. Pantone es una empresa estadounidense que creó un sistema de identificación de colores; una suerte de lenguaje universal para quienes se dedican al arte, la moda o el diseño. “Pero es una empresa que se apropió de los colores, sus tintes, sus nomenclaturas y exige que se nombren y se hagan de cierta manera. Y claro que cobran mucha plata por privatizar el color”, explican. 
La respuesta contracultural llega con forma de manifiesto, que se puede leer el flamante libro objeto C(r)osmos, publicado un mes atrás y editado por Somos Cromosomos: “El color altera toda percepción, todo pensamiento y toda existencia. Cromoactivismo le da la palabra al color. Apuesta a la emoción y al afecto. Cromoactivismo es una dinámica social. Es una nueva construcción de las relaciones. Es una interfaz entre la inteligencia individual y la inteligencia colectiva. Es un ensayo micropolítico que logra un gesto sensible”. Claro que la respuesta a la hegemonía de pantone también está en las calles: Cromoactivismo participó de las marchas por la legalización del aborto, durante los Ni Una Menos o las que se hicieron cuando el macrismo intentó liberar genocidas a través del dos por uno, entre otras, como lo documenta su página en Facebook.
Disputa por las palabras, por el color, por el sentido de los lenguajes. También la diseñadora Virginia Giannoni (que integra el colectivo Ni Una Menos) y la doctora en Filosofía del Arte Paula Fleisner pensaron en esto. Ni Una Menos, se sabe, elige el magenta para sus intervenciones públicas. El color le debe su nombre a la Batalla de Magenta, durante la segunda independencia italiana, a mediados del siglo XIX. Pero su versatilidad semiótica apenas se inicia ahí: “Juntxs hicimos una apropiación colectiva del rosa-nena y lo volvimos algo peligroso, disruptivo. Amenazante para el patriarcado, insolente y autónomo. El color que fue concebido como normalizador, ordenador de juegos y de géneros aparece ahora, por acción colectiva, como chirriante e irreverente y disruptivo”, escribieron Giannoni y Fleisner en el ensayo “El arco y el iris / Molécula revuelta”, que se puede leer en la web. Es decir, la deconstrucción del color es parte de la marea feminista porque, entre otras cuestiones, busca nombrar a todxs sin uniformar las singularidades sino amplificándolas: “Este magenta es un activismo del goce más allá del yo, no te pide el dni, ni te exige una definición. Es el deseo puesto en evidencia, empoderado, que guía”, declaran las investigadoras.
La revolución de las hijas también se suma a la barricada. Antonia Kon tiene 19 años y estudia Artes de la Escritura en la Universidad de las Artes (UNA). Combina su melena rosa llameante  con vestuario de inspiración animé, donde flotan las gasas y las texturas plateadas. La ropa no sólo cubre el cuerpo, proclamaba la editora de Vogue Italia, Franca Sozzani, sino que es una forma de identidad. Y Antonia ha transformado su Instagram en una explosión tan pink como queer. “Durante la preadolescencia me quise desligar de todas las cualidades que consideraba femeninas porque no quería parecerme ‘a las otras chicas’ –evoca–. En esa época me decían que me vestía como una vieja o un varón; era estética medio darkie”. A los 14 se tiñó el flequillo de rosa y ya no hubo vuelta atrás: “Fue como descubrir una droga nueva y un lugar seguro”. Así, afirma, se transformó en “una cosplayer” de ella misma; alguien que puede proclamar sus ideas a través del diseño. En general, observa, sólo se visten íntegramente de rosa las nenas y las señoras mayores. “Yo me siento un poco las dos cosas al mismo tiempo”, afirma Antonia.
Paco Jamandreu se escandalizó cuando vio por primera vez a Eva Perón, que lo recibió con un pijama celeste de su marido. La novelista francesa Colette sólo usaba papeles azules para escribir. Dorothy Parker cubrió sus muñecas con cintas azules tras un intento de suicidio y las agitaba como plumas beligerantes de ave nocturna cuando sus amigxs la visitaban en el hospital. Hannah Gadsby, en el imprescindible stand up Nanette, propone que todxs lxs niñxs vistan de azul “porque es un color lleno de contradicciones; sí, está en el lado frío del espectro cromático pero ¿cuál es el color del centro de una llama ardiente?”. Si hablamos de calidez, también es inolvidable la cabellera ígnea de Léa Seydoux en La vida de Adèle, inspirada en un cómic de la francesa Julie Maroh.
“Al escribir no puedo fabricar como en la pintura, cuando fabrico artesanalmente un color. Pero estoy intentando escribirte con todo mi cuerpo, enviando una flecha que se clava en el punto neurálgico y tierno de la palabra”, susurra Clarice Lispector, de ascendencia ucraniana y una vida que continuó en Río de Janeiro desde fines de los cincuenta hasta su muerte, en 1977. Ojalá alguien pueda conmover a la ministra Alves con una frase semejante. Tan subida a la pétrea torre de la prepotencia, esa funcionaria no sabe que se pierde. Pero nosotrxs sí lo sabemos. Y no queremos perder. Por eso trazamos líneas multicolores y transcontinentales que nos permiten encontrarnos en las calles, en los lugares de trabajo (si tenemos trabajo), en asambleas, en performances, en lecturas de poesía, en muestras de arte, en bares no clausurados, para buscar estrategias de construcción y resistencia. Ahí donde la lucha se mezcla con la desobediencia y el sudor de cuerpos y cuerpas, crecen nuevos colores: brillantes, indómitos, con chispa suficiente para iluminar cualquier oscuridad.